La Inteligencia Artificial generativa ha cobrado protagonismo desde la aparición de ChatGPT en noviembre de 2022, expandiéndose rápidamente dentro de los partidos políticos y afectando las campañas electorales tanto a nivel internacional como autonómico. La implementación de esta tecnología se ha dado de manera sigilosa, dejando entrever un impacto profundo en la estrategia comunicativa de las formaciones políticas, que ahora pueden crear contenido personalizado y analizar datos de manera más eficiente.
A pesar de su crecimiento, se han registrado casos preocupantes en los que la IA ha sido utilizada de forma inapropiada. Uno de los episodios más notorios tuvo lugar en las elecciones de Eslovaquia en 2023, donde un audio falso generado por IA simulaba una conversación entre un periodista y un candidato. Este audio, que abordaba temas de manipulación electoral y compra de votos, fue difundido en redes sociales durante la jornada de reflexión, justo antes de las elecciones, lo que generó un impacto significativo antes de que se pudiera desmentir.
En La India, se observó el uso masivo de IA en campañas electorales, donde se enviaron vídeos adaptados a diferentes regiones y grupos sociales, utilizando mensajes traducidos automáticamente a múltiples idiomas. Esta estrategia permitió movilizar a un electorado diverso, llegando a utilizar avatares de políticos populares ya fallecidos para captar la atención de los votantes.
En Estados Unidos, durante las primarias del Partido Demócrata, se produjeron incidentes similares. Un ‘robocall’ que usaba una voz clonada de Joe Biden solicitaba a los votantes que no acudieran a las urnas, lo que generó una fuerte reacción y llevó a la apertura de investigaciones y a la imposición de sanciones económicas. Estos ejemplos subrayan las implicaciones de la IA en el ámbito político, donde la frontera entre la información veraz y la desinformación se vuelve cada vez más difusa.
En España, las elecciones autonómicas de Aragón también vieron un uso controvertido de esta tecnología. El PSOE fue acusado de emplear la voz simulada de Marcelino Iglesias en un mensaje telefónico dirigido a los votantes, afirmando que el Partido Popular había votado en contra de un aumento a las pensiones. Este tipo de acciones pone de manifiesto cómo la IA puede influir en la percepción pública y en el comportamiento electoral, generando preocupaciones sobre la ética en la comunicación política.
En resumen, a medida que la Inteligencia Artificial se integra en las dinámicas de la política, la sensación general es que estamos solo viendo la punta del iceberg. La posibilidad de manipulación y desinformación en campañas electorales plantea un desafío significativo para la democracia y la integridad del proceso electoral. Con la tecnología evolucionando rápidamente, será crucial establecer marcos regulatorios que garanticen un uso responsable de la IA en la esfera pública, protegiendo así los derechos de los ciudadanos y la transparencia en el ámbito político.


























