La mañana del Domingo de Ramos en Linares se presentó con un ambiente especial, aunque algo más frío de lo habitual. A las 09:45, la Hermandad de la Borriquilla inició su recorrido desde la parroquia de San José Obrero, comenzando así una manifestación de fe y tradición que llenó las calles de la ciudad.
Minutos después, alrededor de las 09:50, el cortejo se movía por la calle Áurea Galindo. El eco de murmullos entre los asistentes aumentaba mientras el paso de Nuestro Señor Jesucristo Divino Maestro en su Entrada Triunfal en Jerusalén avanzaba entre palmas y miradas emocionadas. La Banda de Cornetas y Tambores “Nuestra Señora del Rosario” de Linares acompañaba esta escena, evocando con solemnidad la narrativa evangélica.
A las 10:00, el barrio de Los Francos se llenaba de fervor y emoción, anticipando la llegada del cortejo. En la Plaza del Ayuntamiento, a las 10:45, la cofradía marcaba el pulso de la ciudad, creando un momento simbólico donde la tradición se entrelazaba con el presente.
El paso de palio de María Santísima de la Alegría aportaba un toque de dulzura al evento, con su espléndido brillo bajo la luz matutina. A medida que avanzaba, su mirada parecía acompañar a todos los presentes, creando un ambiente de serenidad y paz.
El recorrido por las calles emblemáticas de Linares continuó, incluyendo arterias como Carnicería y Campanario. En cada esquina, los espectadores experimentaban emociones diversas, conscientes de que cada momento era único. A las 11:35, en Teniente Ochoa, un numeroso público se congregaba, buscando el mejor ángulo para disfrutar del desfile, sabiendo que cada instante era irrepetible.
La celebración del Domingo de Ramos en Linares no solo es un evento religioso, sino un reflejo de la cultura y la identidad de la ciudad. Este día, marcado por la devoción y la tradición, invita a los habitantes y visitantes a sumergirse en una experiencia que trasciende generaciones, reafirmando el apego de la comunidad a sus raíces.
Con el paso de las horas, el ambiente festivo se intensificó, consolidando el Ayuntamiento de Linares como un epicentro de la Semana Santa. La implicación de la comunidad, así como la participación activa de diferentes asociaciones culturales, permiten que este evento mantenga su importancia en la vida social y espiritual de los linarejos.
A medida que se acercaba el final del recorrido, el eco de la música y el fervor de los asistentes se unían en un canto colectivo que resonaba por las calles. Este año, como en los anteriores, el Domingo de Ramos se consolidó como una fecha clave en el calendario cultural de Linares, uniendo a generaciones en una celebración de fe y tradición.
En conclusión, la festividad no solo rememora un hecho religioso, sino que también vincula a la comunidad en un evento que fortalece lazos y fomenta la cultura local. Linares continúa siendo un lugar donde la fe, la historia y la tradición se entrelazan, dejando una huella imborrable en el corazón de sus ciudadanos.


























