La historia de Mostafa Ouamassi es un claro ejemplo del recorrido que muchos migrantes realizan en busca de un futuro mejor. Este hombre, que se ha establecido en Mancha Real, emigró en 2023 con su esposa y sus cinco hijos, siendo el menor de ellos nacido ya en España. Su travesía se inició tras varios veranos de visitas a este país, donde se informaba sobre las oportunidades que podría ofrecer. Ahora, se encuentra en el proceso de regularización extraordinaria, lo que representa una nueva esperanza para su familia.
Ouamassi, que antes ocupaba un puesto como funcionario en Marruecos y tenía una formación en lingüística, decidió dar este paso por el bienestar de sus hijos. «Me trajo la ilusión de una nueva vida», afirma. Sin embargo, la llegada a España no ha sido sencilla. Sin un permiso de trabajo, encontrar empleo ha sido un desafío considerable, lo que le ha llevado a tener que aceptar trabajos temporales en la construcción y en la recolección de aceitunas. «Todo ha sido en situación irregular, sin contrato», lamenta.
La familia ha tenido que hacer frente a una dura realidad económica, recurriendo a sus ahorros y a la venta de su vivienda en Marruecos para subsistir. A pesar de las dificultades, sienten un rayo de esperanza por las oportunidades que se les presentan, aunque Ouamassi admite que ha seguido «el día a día la actualidad con nerviosismo».
El proceso de regularización ha presentado sus propios obstáculos. Según Ouamassi, «nos exigen documentos, pero hay muchos engaños, gente que te pide dinero». Explica que la situación se complica aún más teniendo que gestionar gastos elevados, como «300 euros por un papel», mientras que su familia está compuesta por siete miembros. «¿De dónde sacas ese dinero?», se pregunta retóricamente. A pesar de estas dificultades, Cruz Roja ha sido un aliado, proporcionándoles apoyo social y recursos esenciales como alimentos y material escolar.
A pesar de los retos, Ouamassi no se muestra desanimado. Reconoce que su adaptación ha sido más llevadera en comparación con otros migrantes. «Mis hijos están escolarizados y a mi mujer le enseñé algo del idioma antes de venir. Otros enfrentan el problema del idioma, complicando su integración», señala.
Respecto a la percepción de España como destino migratorio, Ouamassi considera que ha evolucionado con el tiempo. «Antes era el camino para llegar a Europa, una puerta a otros países. Ahora hay muchas oportunidades, y los extranjeros venimos a trabajar en sectores muy duros. Queremos ganarnos la vida con nuestro esfuerzo. España tiene su mano abierta para nosotros», concluye con una mezcla de esperanza y determinación.




























