Un nuevo estudio científico ha puesto de relieve la importancia del aceite de oliva virgen en la preservación de la función cognitiva en personas mayores. Esta investigación, publicada el 24 de enero de 2026, destaca que el aceite virgen tiene efectos beneficiosos sobre la microbiota intestinal, a diferencia del aceite refinado, que carece de esos mismos beneficios. El trabajo, desarrollado en el marco del proyecto Predimed Plus, se ha llevado a cabo con datos de un total de 656 personas durante un periodo de dos años.
La investigación ha sido liderada por la Universidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili, en colaboración con el IISPV y el CIBEROBN del Instituto de Salud Carlos III. Se trata del primer estudio prospectivo que analiza específicamente la relación entre el consumo de aceite de oliva, la salud intestinal y los cambios en la función cognitiva. Los participantes eran personas de entre 55 y 75 años, todas con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico, un perfil que las coloca en un alto riesgo de deterioro cognitivo.
Los hallazgos del estudio son contundentes: aquellos que consumían aceite de oliva virgen mostraron una mejora significativa en la evolución de su función cognitiva. Además, estos individuos presentaron una microbiota intestinal más diversa, un indicador clave de una buena salud metabólica. En contraste, el consumo de aceite refinado se asoció con una menor diversidad bacteriana y un deterioro más acelerado en la función cognitiva.
Los investigadores también identificaron un género bacteriano específico, Adlercreutzia, que podría estar relacionado con la protección cerebral proporcionada por el aceite de oliva virgen. La clave de estos beneficios radica en el proceso de producción del aceite, ya que el virgen se obtiene exclusivamente mediante métodos mecánicos, lo que permite conservar compuestos bioactivos esenciales como polifenoles y antioxidantes. Por otro lado, el aceite refinado, a través de tratamientos industriales, pierde muchos de estos elementos valiosos.
Los autores del estudio advierten que no todos los aceites de oliva son iguales en sus efectos sobre la cognición y sugieren que siempre se prioricen los aceites vírgenes sobre los refinados. En un contexto donde el deterioro cognitivo y la demencia están en aumento, los investigadores subrayan la importancia de mejorar la calidad de la dieta, especialmente el tipo de grasas consumidas. Así, se establece que esta estrategia es accesible y eficaz para proteger la salud cerebral de la población mayor.
Este estudio no solo refuerza el papel fundamental del aceite de oliva virgen como un pilar de la dieta mediterránea, sino que también abre puertas hacia futuras estrategias nutricionales que consideren la microbiota como un factor clave en el envejecimiento saludable. La promoción del consumo de aceite de oliva virgen podría, por lo tanto, ser un aspecto crucial para mejorar la calidad de vida de las personas mayores, al tiempo que se destaca la necesidad de concienciar sobre la importancia de una alimentación saludable en la prevención de enfermedades cognitivas.



























