La provincia de Jaén se ha consolidado como un referente en el programa ‘Cultiva’, conocido también como Erasmus Agrario, que se centra en la formación de jóvenes en técnicas de agricultura y ganadería. Este programa, gestionado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, tiene como objetivo fomentar el conocimiento ancestral sobre el cuidado del territorio, garantizando la supervivencia de prácticas tradicionales. Con un presupuesto anual de 2,4 millones de euros, ofrece estancias formativas gratuitas de entre 5 y 14 días en explotaciones agrarias modelo, cubriendo gastos de alojamiento, manutención y transporte.
Actualmente, Jaén destaca con la mayor participación en este programa, pues de los 39 jóvenes que participan en Andalucía, 14 se encuentran en su territorio, gracias a la colaboración de siete fincas. Esto pone de manifiesto el interés que genera la agricultura en esta provincia, especialmente en el área del mar de olivos. Este interés es seguido por Almería, con 12 jóvenes, y Huelva, con siete. Mario, un joven agricultor de Madrid, es uno de los participantes que ha elegido Jaén por segunda vez, buscando aprender técnicas tanto de cultivo tradicional como ecológico.
Mario comenta sobre su experiencia: «Tenía el objetivo de aprender más del cultivo, dónde mejor que hacerlo en la cuna del olivar». Ha observado diferencias notables en las técnicas de poda entre Madrid y Jaén, donde se aplica con mayor frecuencia. «En Madrid se hace cada cuatro años si no hay nada que hacer. En Jaén es como una religión», explica, reconociendo así la importancia de estas técnicas en el cultivo del olivo.
A pesar de que el olivar es la estrella del territorio, la formación abarca más áreas. Alicia Martínez Rubio, secretaria de Relevo Generacional y Digitalización de UPA, destaca que el programa busca diversificar la oferta formativa, incluyendo la elaboración de quesos y ganado caprino, para mostrar un panorama más amplio de la economía jiennense. «La idea era eliminar el mito de que en Jaén solo hay olivos», añade. La inclusión de fincas que combinan olivar tradicional e intensivo permite a los participantes comparar y decidir cuál se adapta mejor a sus modelos de negocio.
Uno de los anfitriones de este aprendizaje es Antonio Pérez, ingeniero agrónomo y gerente de Quesos Cortijo La Vicaría. Este año se ha sumado al programa ‘Cultiva’ y ya espera la llegada de nuevos estudiantes en abril. Antonio resalta que la experiencia ha sido enriquecedora, afirmando: «No son vacaciones, hemos exprimido el horario al máximo». Para él, la oportunidad de intercambiar conocimientos con jóvenes interesados es fundamental para el futuro de la agricultura.
Este intercambio de saberes va más allá de la formación. Mario menciona que las relaciones personales que se forjan durante el programa son cruciales. «Siempre vuelves con más amigos y con teléfonos a los que llamar si necesitas consultar alguna duda», señala. Esta conexión entre generaciones es vital para el relevo generacional en un sector donde la continuidad se ve amenazada por la falta de interés de los jóvenes en seguir con las explotaciones familiares.
La promoción del relevo generacional es un elemento central del programa ‘Cultiva’. En un contexto donde pocos jóvenes se animan a continuar con las tradiciones agrícolas, las interacciones entre profesionales de diferentes edades facilitan el traspaso de conocimientos. Antonio Pérez asegura que esta experiencia es crucial para erradicar la idea de que la agricultura y ganadería carecen de futuro. Mario, por su parte, comparte que, a pesar de las dificultades, ha encontrado en esta experiencia una fuente de motivación para seguir adelante con su explotación.
El programa ‘Cultiva’ tiene requisitos accesibles, permitiendo que los jóvenes agricultores que sean propietarios de una explotación agrícola y tengan menos de 41 años puedan participar. Cada año, se seleccionan fincas destacadas por su innovación, lo que asegura un aprendizaje enriquecedor para todos los involucrados.
Así, el programa no solo enriquece a los jóvenes agricultores, sino que también revitaliza la economía local, potenciando la sostenibilidad y la innovación en un sector que enfrenta constantes desafíos. La experiencia compartida en ‘Cultiva’ refleja un camino hacia un futuro más prometedor para la agricultura y ganadería en Jaén, reafirmando su posición como un pilar clave en la economía andaluza.





























