La empresa andaluza Castillo Nevado, con sede en Sevilla, está revolucionando el sector del saneamiento a través de su enfoque innovador que combina tecnología avanzada, formación continua y técnicas de reparación que eliminan la necesidad de obras y zanjas. Desde su fundación en 2012, la compañía ha ampliado su gama de servicios en un sector que se vio gravemente afectado por la crisis de la construcción.
El fundador, Miguel Castillo Leal, comenzó a trabajar junto a su padre tras la crisis del 2008, momento en el que su progenitor, un experimentado fontanero, se vio obligado a reinventarse. Miguel recuerda cómo enfrentaron la difícil situación: “Empecé a trabajar con mi padre en 2010. Él venía de la fontanería de construcción y, con la crisis se quedó sin trabajo y con más de 100.000 euros pendientes de cobro”. Juntos, decidieron ofrecer servicios de desatascos en el ámbito doméstico y poco a poco fueron ampliando su actividad.
A medida que fueron ganando experiencia, comenzaron a adquirir maquinaria especializada para realizar desatascos más complejos. La demanda de sus clientes los llevó a ofrecer servicios adicionales como la limpieza de arquetas y la fumigación. «Si limpiábamos una arqueta y estaba rota, nos pedían repararla», explica Castillo, lo que impulsó la diversificación de sus servicios.
La evolución de Castillo Nevado ha sido notable, especialmente tras la salida de su padre por salud. La compañía, que ahora cuenta con 31 empleados, ha pasado de realizar trabajos en domicilios a participar en proyectos de mayor envergadura, incluyendo la rehabilitación de tuberías sin obra, lo que representa un avance significativo en el sector.
Actualmente, ofrecen un servicio integral que abarca desde tareas simples como desatascos en viviendas hasta complejas labores de mantenimiento industrial y limpieza de redes de alcantarillado. Castillo enfatiza que su objetivo es “cubrir cualquier necesidad relacionada con el saneamiento, desde el ámbito particular hasta el industrial”. Este enfoque ha llevado a la empresa a establecerse como un referente en la rehabilitación de tuberías sin necesidad de realizar obras invasivas.
En términos de expansión, los principales clientes de Castillo Nevado residen en la provincia de Sevilla, pero la empresa ha comenzado a explorar nuevas oportunidades en Huelva y Cádiz. Castillo destaca que la cercanía geográfica y la baja competencia en algunos servicios especializados hacen que estas provincias sean atractivas para el crecimiento del negocio.
Sin embargo, uno de los desafíos que enfrenta la empresa es la escasez de personal cualificado en el sector. “A la mayoría de nuestros trabajadores los hemos formado nosotros desde cero. Tenemos una política de formación continua y todas las semanas dedicamos un tiempo a preparar a la plantilla”, comenta Castillo, subrayando la importancia de la capacitación en un campo que requiere habilidades específicas.
La transformación de Castillo Nevado de un pequeño negocio familiar a una estructura más compleja también ha sido un reto significativo. Actualmente, la empresa está trabajando para mejorar su organización interna y establecer protocolos que faciliten su participación en licitaciones públicas, lo que les permitirá abordar proyectos de mayor envergadura.
En la ciudad de Sevilla, donde la orografía plana presenta retos en la evacuación del agua, la demanda de servicios de saneamiento es alta. “Queremos posicionarnos como la empresa más especializada en rehabilitación de tuberías en Sevilla y seguir creciendo en el mantenimiento de alcantarillado, donde todavía tenemos mucho margen de desarrollo”, concluye Miguel Castillo Leal.
Así, Castillo Nevado se consolida como un ejemplo de adaptación y resiliencia en un sector que requiere innovación constante, mientras busca seguir creciendo y ofreciendo soluciones eficaces a sus clientes en el campo de la sanidad y el mantenimiento de infraestructuras.




























