Los productores de aceituna en Andalucía están atravesando una fase de serias pérdidas debido a las intensas lluvias que han azotado la región en los últimos meses. Se estima que el impacto económico de estos fenómenos meteorológicos podría oscilar entre 2.500 millones de euros y 3.500 millones de euros, incluyendo las reparaciones necesarias en infraestructuras. El objetivo principal de los agricultores es lograr recuperar el 50% de las cosechas afectadas.
Según el secretario general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Juan Luis Ávila, los daños estimados en toda Andalucía superan los 3.000 millones de euros. En el sector del aceite de oliva, las pérdidas han llegado hasta el 30%, lo que sin duda tendrá un efecto significativo en la producción futura. «La cosecha de este año marcará la campaña venidera», advirtió Ávila.
Los agricultores no tendrán que asumir los costes adicionales provocados por las lluvias, según las declaraciones de Ávila a un medio local. El Ministerio de Agricultura ha planteado un programa de ayudas directas que alcanza casi 2.100 millones de euros, con una contribución adicional de más de 700 millones de euros por parte de la Junta de Andalucía. Ávila también indicó que se espera que la orden respecto a estas ayudas se publique a principios de abril, lo que facilitará la identificación de las zonas más perjudicadas y el correspondiente paquete de ayudas.
Las evaluaciones iniciales han determinado que aproximadamente 18.000 hectáreas en Andalucía han sufrido los efectos de las fuertes lluvias. En la provincia de Jaén, epicentro de la producción de aceite de oliva, se han registrado pérdidas de entre el 50% y el 80%. Se preveía una producción de alrededor de 1,35 millones de toneladas, pero se espera que esta cifra sea un 12–13% inferior al pronóstico inicial. A nivel nacional, se anticipa que la producción de aceite de oliva será un 15% menor en comparación con 2025.
El impacto de las lluvias ha sido devastador. “Una parte significativa de la cosecha de aceituna se ha perdido. Durante días, los vientos y las tormentas han arrastrado el fruto, y los que no se han perdido han quedado sepultados bajo el agua o el barro, imposibilitando su recolección”, explicó Ávila. Aún es incierto si los olivos afectados podrán recuperarse o si, por el contrario, será necesario replantar.
La provincia de Jaén, conocida mundialmente por su producción de aceite de oliva, ha visto una reducción del 45% en su producción en comparación con la campaña anterior, lo que equivale a más de 133.000 toneladas menos de aceite. Ávila resalta que las pérdidas varían entre el 30% y el 50%, dependiendo de los ingresos esperados por los agricultores. Además, el daño en infraestructuras es considerable. En explotaciones medias de entre 30 y 40 hectáreas, los costes de reparación pueden alcanzar hasta 20.000 euros.
Otro de los temas que preocupa a los agricultores son las bonificaciones para la compra de fertilizantes. En este sentido, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha establecido una ayuda directa de 20 céntimos por litro para la adquisición de gasóleo agrícola. Esto podría ser un alivio para muchos, dado que un tractor medio consume entre 10 y 15 litros por hora, trabajando entre 6 y 8 horas diarias, lo que puede traducirse en un gasto significativo.
El coste promedio del combustible se sitúa en 1,4 euros por litro. Con un depósito que varía entre 100 y 300 litros, llenar el tanque puede costar entre 190 y 310 euros. Esto implica un gasto diario de hasta 300 euros, lo que, en el transcurso de la semana, podría alcanzar aproximadamente 600 euros.
En resumen, esta crisis en el sector olivarero no solo afecta a la producción inmediata, sino que también plantea serios retos económicos para los agricultores y la industria del aceite de oliva en Andalucía. La implementación de ayudas y un enfoque en la recuperación serán cruciales para mitigar el impacto de esta difícil situación.



























