María Josefa, una mujer originaria de Quesada, lleva desaparecida más de seis años, un caso que ha conmocionado tanto a su familia como a su comunidad. Este caso se encuentra entre los más prolongados en la lista de desapariciones activas del Ministerio del Interior, un reflejo de un problema que afecta a numerosas familias en la provincia de Jaén.
Durante el año 2025, se reportaron en toda España un total de 25.086 denuncias por desaparición, lo que representa una disminución del 5% en comparación con el año anterior. Estas denuncias corresponden a 16.024 individuos, lo que muestra una leve reducción del 1,1%. Sin embargo, es importante destacar que el porcentaje de casos resueltos es notable: el 95,7% se esclarecen, y de estos, el 98,9% de las personas desaparecidas son encontradas con vida.
En la provincia de Jaén, se documentaron 115 denuncias en 2025, de las cuales 66 eran hombres y 49 mujeres. A pesar de que hay una ligera predominancia de casos de adultos, también se incluyen desapariciones de menores. Este número es aproximadamente 50 menos que el reportado en la provincia de Córdoba, indicando una media inferior a la nacional.
El informe revela que, a finales de 2025, permanecían activas en España 6.874 denuncias, muchas de las cuales se relacionan con desapariciones prolongadas o situaciones de vulnerabilidad. Esta problemática ha llevado al Ministerio del Interior a poner en marcha el II Plan Estratégico en materia de Personas Desaparecidas (2026-2029), cuyo objetivo es mejorar la prevención y la atención a las familias afectadas.
Uno de los puntos más notables del informe es la alta proporción de menores entre los casos registrados. A nivel nacional, el 61,4% de las denuncias corresponden a menores de edad, con un 59,1% de estas en el grupo de edad entre 13 y 17 años. Muchas de estas desapariciones están relacionadas con fugas de centros de protección o del entorno familiar, lo que ha motivado a las autoridades a reforzar los protocolos para este colectivo.
En la actualidad, la provincia de Jaén cuenta con dos menores desaparecidos, según el Ministerio del Interior. Se trata de Jesús Cristo R. M., de 13 años, visto por última vez en Úbeda, y Sergio P. R., de 15 años, de Jaén capital. Sus imágenes se encuentran disponibles en la web, a la espera de que alguien pueda aportar información o avistamientos.
El perfil típico de las personas desaparecidas en España mayoritariamente es el de varones jóvenes. En 2025, el 63% de los desaparecidos eran hombres, en comparación con el 37% de mujeres. Más del 60% de estos individuos tiene nacionalidad española, aunque también se observa una notable presencia de personas extranjeras, especialmente de origen marroquí.
Otro dato relevante es el elevado número de reincidencias. Más de la mitad de las denuncias (13.625) corresponden a individuos que han desaparecido en múltiples ocasiones, con un promedio de tres episodios por persona. Este patrón resalta la necesidad de abordar el fenómeno no solo a través de la investigación policial, sino también desde una perspectiva social.
Las causas detrás de las desapariciones son variadas, clasificándose en voluntarias, involuntarias o delictivas. La mayoría de los casos (87,6%) son catalogados como desapariciones voluntarias. Sin embargo, también existen situaciones de gravedad, como aquellas vinculadas a problemas de salud mental o hechos delictivos.
En provincias como Jaén, donde los casos son menos numerosos, es crucial mantener la sensibilización social para evitar que cualquier desaparición sea olvidada. Cada caso representa una historia familiar llena de incertidumbre. Un ejemplo es el de Ibrahima, un temporero que desapareció tras un conflicto con su patrón en Villacarrillo. Aunque su jefe fue detenido por ser sospechoso, el caso aún no se ha cerrado.
El informe del Ministerio del Interior enfatiza que las primeras horas tras una desaparición son fundamentales para su localización. La colaboración entre los cuerpos policiales y el uso de sistemas como el PDyRH (Personas Desaparecidas y Restos Humanos sin Identificar) han mejorado la efectividad de las investigaciones. Además, se han implementado medidas para fortalecer la prevención y respuesta institucional, como la colaboración con farmacias y la formación especializada de agentes de la ley.
Aunque la mayoría de las desapariciones se resuelven, el impacto emocional en las familias perdura, especialmente en los casos sin respuesta. Por ello, es esencial que se continúe avanzando en recursos y coordinación, garantizando que, como subraya el informe, ninguna desaparición quede sin respuesta.



























