El sector turístico en Andalucía continúa destacándose como una de las principales fuerzas económicas de la región. Para el segundo trimestre del año, se estima un crecimiento del PIB turístico del 2,2%, mostrando un dinamismo que supera el de otras comunidades como País Vasco y Cataluña. Sin embargo, otras regiones como Castilla-La Mancha y Extremadura han registrado incrementos más significativos debido al auge del turismo interno.
A nivel nacional, el inicio de 2026 ha sido positivo para el turismo español, con un aumento del 2,1% en términos reales en comparación con el año anterior. Este crecimiento, aunque por debajo de las expectativas de la economía general, se atribuye principalmente a la fuerte demanda, especialmente de turistas internacionales, a pesar de las dificultades operativas y la incertidumbre generada por conflictos en el Oriente Próximo.
Las proyecciones que maneja el ‘lobby’ turístico Exceltur indican que la guerra tendrá un impacto económico en España de aproximadamente 4.239 millones de euros, lo que representa una reducción de dos puntos en el PIB turístico. La atracción del país se mantiene sólida, gracias a su seguridad y a la percepción de ser un destino atractivo para visitantes nacionales y extranjeros.
En este contexto, Exceltur ha revisado al alza su estimación de crecimiento para 2026, previendo que el sector genere 227.157 millones de euros, un incremento del 2,5% respecto a 2025, siempre y cuando el conflicto en Oriente sea controlado y se logre una estabilidad duradera.
A pesar de estas expectativas optimistas, el ‘lobby’ turístico también ha apuntado a varios desafíos, como el aumento de los precios de la energía y otros insumos, que podrían encarecer los viajes y reducir la renta disponible de familias y empresas. Este panorama de riesgos inflacionistas, junto con cortes en las cadenas de suministro y el aumento de los tipos de interés, plantea un reto para el sector.
Adicionalmente, la afectación de los ‘hubs’ en Oriente Medio podría complicar la llegada de turistas de larga distancia, especialmente de Asia, a España, lo que se traduce en un posible impacto económico adicional de más de 400 millones de euros. No obstante, el inicio de 2026 ha reflejado una normalización del mercado turístico, con un renacer en la demanda, especialmente por parte de turistas extranjeros.
Para enfrentar estos retos, las empresas del sector han tenido que adaptarse a un panorama marcado por cancelaciones, retrasos en reservas y un incremento en las compras de última hora. Como resultado, las ventas del sector han aumentado un 4% interanual entre enero y marzo, impulsadas por la campaña de la Semana Santa y por la tendencia de los consumidores a priorizar la experiencia y el disfrute en sus decisiones de compra.





























