El peso de la tradición y la identidad de los pueblos reside en gran medida en las mujeres, quienes transmiten su sabiduría y legado a las nuevas generaciones. Este hecho se hizo evidente en la conmemoración del Día del Pueblo Gitano, que se llevó a cabo en el Parque de Andrés de Vandelvira, en el Bulevar de Jaén. Durante la ceremonia, se recordó la historia, cultura y lucha de este colectivo, profundamente arraigado en la región. El evento, celebrado un día antes del 8 de abril, reunió a representantes institucionales, asociaciones y ciudadanos en un lugar simbólico. La Banda Municipal de Jaén interpretó el himno internacional gitano, «Gelem, Gelem», junto a los himnos de Jaén, Andalucía y España, culminando con el lanzamiento de pétalos al agua, simbolizando la diáspora del pueblo gitano desde el Punjab hasta la Península Ibérica.
La concejala de Servicios Sociales, Ángeles Díaz, enfatizó durante su discurso el carácter reivindicativo de la jornada, afirmando que “hoy no es un día cualquiera, hoy nos reunimos para celebrar el Día Internacional del Pueblo Gitano, pero también para reconocer una historia que merece ser contada con respeto y con verdad”. La edil destacó la importancia de visibilizar una cultura que “forma parte de lo que somos como sociedad” y subrayó el compromiso institucional hacia la igualdad real.
Díaz también puso énfasis en el trabajo realizado a nivel local, indicando que “ese reconocimiento se construye desde lo cercano, en ciudades como Jaén, donde existe un compromiso que no es solo una declaración, sino un camino en marcha”. En este contexto, mencionó el desarrollo de un plan municipal y la inminente creación del Consejo Local del Pueblo Gitano como herramientas fundamentales para avanzar en derechos y oportunidades.
María del Carmen Carrillo, presidenta de la asociación Sinando Kali, ofreció un discurso emotivo en el que reivindicó la dignidad y la historia del pueblo gitano. “Hoy es un día muy importante no solo para los gitanos, sino para todos”, afirmó, recordando que “somos ciudadanos de primera. Somos personas y después somos gitanos”. Carrillo denunció el racismo y el antigitanismo, alertando sobre la gravedad de estas actitudes: “no hay algo más peligroso que el racismo, es la consecuencia de la ausencia de amor”.
En su intervención, también apeló a la memoria histórica y al papel de las mujeres gitanas, haciendo hincapié en que “hoy celebramos la ceremonia del río, donde las mujeres depositamos flores en memoria de las que fueron asesinadas por ser gitanas”. Este gesto simboliza la supervivencia de una comunidad que ha enfrentado siglos de persecución y exclusión.
Por su parte, Guadalupe Revueltas destacó los avances logrados en la ciudad gracias al trabajo conjunto entre instituciones y entidades sociales, aunque también mencionó los retos que aún persisten. “No estamos solas, estamos acompañadas por un enorme apoyo institucional”, señaló, insistiendo en que “debemos ir más allá de las declaraciones institucionales y comprometernos a que los derechos sean garantizados”. Revueltas subrayó que todavía existen desigualdades en áreas como la educación, el empleo y la vivienda.
La primera teniente de alcalde, María Espejo, concluyó el ciclo de intervenciones, apelando a la convivencia y el reconocimiento mutuo. Afirmó que “hoy no solo celebramos, sino que tenemos que responder con un compromiso institucional firme”. Este acto no solo representó una celebración, sino también un paso hacia la construcción de un futuro más justo para todos, resaltando la importancia de la memoria y el respeto por la diversidad cultural en la sociedad.
La jornada en el Parque de Andrés de Vandelvira no solo fue un homenaje, sino también un recordatorio de los esfuerzos que se deben realizar para asegurar la igualdad y la inclusión del pueblo gitano en la sociedad. La historia y las luchas de este colectivo siguen siendo relevantes y requieren atención y acción continua por parte de todos los sectores de la comunidad.
