La Basílica Santuario de la Virgen de la Cabeza, en Andújar, acogió este domingo la misa de envío de la imagen peregrina que durante los próximos meses visitará todos los rincones del territorio diocesano. La celebración, presidida por el obispo de Jaén, Sebastián Chico Martínez, contó con la presencia de numerosos fieles, representantes de la Real e Ilustre Cofradía Matriz de la Santísima Virgen de la Cabeza y de varias cofradías filiales llegadas desde distintos puntos de la provincia.
La jornada coincidió con el cuarto domingo del tiempo ordinario y la víspera de la festividad de la Candelaria, una fecha en la que tradicionalmente se presenta a los niños ante la imagen de la patrona diocesana. Este año, el acto adquirió un significado especial al marcar el arranque de la Misión Mariana Diocesana, bautizada con el lema «María, Madre en salida».
Un camino espiritual hacia el Año Jubilar de 2027
El objetivo de la misión es poner a la Iglesia jiennense en estado de evangelización como paso previo al Año Jubilar de 2027, cuando se cumplirán 800 años de la aparición de la Virgen al pastor Juan de Rivas en 1227. Durante su homilía, el obispo Chico Martínez explicó que la iniciativa pretende reavivar la fe, despertar el corazón de los creyentes, llamar a la conversión y al compromiso cristiano, llevando la presencia de María para conducir a los fieles hacia Jesucristo.
El prelado tomó como hilo conductor el Evangelio de las Bienaventuranzas, proclamado por el padre trinitario Luis Miguel Alaminos, superior del Santuario. «Jesús no empieza diciendo ‘bienaventurados los perfectos’. Dice: bienaventurados los pobres de espíritu, los mansos, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz», reflexionó Chico Martínez, antes de añadir que «las Bienaventuranzas no son un consuelo barato. Son una brújula: nos orientan hacia el Reino y nos enseñan a caminar con esperanza en esta vida mirando a la vida eterna».
El obispo quiso conectar ese mensaje evangélico con el sentido de la peregrinación que arrancaba. «Si el lema es ‘Madre en salida’, es porque María no nos encierra en una devoción intimista: nos pone en camino, nos lleva a Cristo y nos empuja al hermano», señaló. Y pidió a los fieles que la misión no se quede en un movimiento exterior, sino que se traduzca en más oración sencilla y constante, más verdad, más reconciliación, más Eucaristía, más caridad concreta y más comunión en la Diócesis de Jaén.
La cruz pectoral del obispo acompañará a la imagen
Al término de la eucaristía, Chico Martínez realizó el acto de envío y, en un gesto cargado de simbolismo, entregó su propia cruz pectoral para que acompañe a la imagen peregrina durante todo el recorrido por la provincia. La liturgia incluyó la participación de cofrades de la matriz y de varias filiales en las lecturas, los salmos y la oración de los fieles, mientras que el acompañamiento musical corrió a cargo del coro de la Cofradía Matriz.
Durante la celebración también se mantuvo la tradición de la Candelaria: varios niños fueron presentados ante la Virgen y recibieron la bendición del obispo junto a sus familias. En las ofrendas, una bebé fue llevada al altar como símbolo de esa costumbre secular que vincula a las nuevas generaciones con la devoción a la patrona.
Como muestra de agradecimiento por su labor pastoral, la Junta de Gobierno de la Cofradía Matriz obsequió a monseñor Chico Martínez con un cuadro que reproduce la obra pictórica conmemorativa del 800 aniversario. La dedicatoria recuerda el inicio de la misión y el próximo Año Jubilar que celebrará la aparición de la Virgen al pastor Juan de Rivas.
Tras la ceremonia, la imagen fue colocada con sumo cuidado en una furgoneta acondicionada para la peregrinación y partió hacia Marmolejo, primera parada de un itinerario que la llevará por todos los rincones de la diócesis. Allí la esperaban el propio obispo, el delegado diocesano del Jubileo y provicario general, José Antonio Sánchez Ortiz, el presidente de la Cofradía Matriz y numerosos devotos dispuestos a arropar a la patrona en el inicio de su camino físico y espiritual, el mismo que durante ocho siglos ha recorrido el pueblo de Jaén.