La reciente derrota del Linares en Estepona ha destapado una serie de problemas subyacentes en el club, más allá de la situación clasificatoria. Aunque el equipo ha logrado evitar el descenso directo, se encuentra en una posición precaria, necesitando al menos un punto para evitar caer al puesto 13 en esta Segunda Federación, que lo llevaría a un playoff de descenso.
El Estepona, con un total de 40 puntos, se ha convertido en el referente para la salvación, pero la situación se complica al observar otros grupos, como el Atlético Astorga, que acumula 41 puntos en su grupo. Este panorama ampliado provoca incertidumbre y aumenta la presión sobre el conjunto azulillo, que no puede permitirse más errores.
Sin embargo, lo más alarmante no es solo el rendimiento deportivo. La derrota en Estepona ha desatado una oleada de frustración entre los aficionados, quienes han señalado a los jugadores y al consejo de administración. Esta situación se agrava por una reciente sentencia judicial que afecta la estructura de la Sociedad Anónima Deportiva, vinculada al expresidente Jesús Medina, considerado culpable del caos actual en el club.
Las tensiones en el vestuario se han hecho evidentes. Algunos futbolistas, como Caramelo y Manny, se han enfrentado a seguidores que cuestionaban su compromiso con el equipo. Lo que ha salido a la luz es preocupante: a los jugadores se les adeudan sus salarios, un factor que complica aún más su desempeño en el campo. El entrenador, Miguel de la Fuente, ha reconocido que la situación es “muy complicada” y que está enfrentando circunstancias inéditas en su carrera, lo que indica que el problema va más allá de lo puramente deportivo.
A pesar de esta presión, de la Fuente ha defendido a sus jugadores, resaltando su profesionalidad y el esfuerzo que realizan. Subrayó que este no ha sido un año fácil y que el equipo está lidiando con situaciones que no deberían ser parte de su rutina habitual. Este mensaje puede interpretarse como un respaldo a la plantilla, pero también como una crítica implícita a la gestión del club.
El descontento en la afición ha alcanzado niveles críticos. Hay un clamor por un cambio urgente en el consejo de administración. Con la reciente sentencia judicial que ha reconfigurado el control del club, se ha señalado al empresario linarense Miguel Hoyo Nájera como el nuevo máximo accionista a través de Pop Hellanes. Cada vez más seguidores exigen que no se recurra el fallo y que las empresas cordobesas que actualmente dirigen el club se aparten.
Con el equipo enfrentando dos jornadas decisivas —Melilla fuera y Extremadura en casa—, la situación es crítica. Cada punto cuenta y la incertidumbre aumenta cada día. Además de los resultados, el Linares necesita con urgencia estabilidad interna para poder competir con tranquilidad. En este momento, el principal adversario del Linares no se encuentra en el campo, sino en su propia organización.

























