La British Chamber of Commerce in Spain, una entidad con más de un siglo de historia y la única organización empresarial independiente hispano-británica en el país, ha revelado la décima edición de su Barómetro sobre clima y perspectivas de la inversión del Reino Unido en España. Este informe fue presentado en la sede de ACCIÓ en Barcelona y se desarrolló en colaboración con Analistas Financieros Internacionales (Afi).
En esta nueva edición, se ha demostrado una vez más el compromiso del Reino Unido con España, reflejado en unos flujos de inversión que han superado los 1.615 millones de euros en los primeros nueve meses de 2025. Este importe posiciona al Reino Unido en el tercer lugar en cuanto a inversión en España, detrás de Estados Unidos, que ha invertido 6.893 millones de euros, y Francia, con más de 2.000 millones de euros.
A pesar de un contexto global incierto y la disminución de la inversión extranjera en el país, los datos indican que los inversores británicos están comprometidos con la economía española, centrándose en sectores estratégicos como los servicios de información y las telecomunicaciones, que han recibido cerca de dos tercios de la inversión.
En Andalucía, las cifras también son alentadoras, con una inversión británica de 87,40 millones de euros durante los primeros nueve meses del año. Esto eleva el total de la inversión británica en la región a más de 2.734 millones de euros desde el inicio de la serie histórica. Además, se estima que las empresas británicas han generado más de 22.800 empleos en la comunidad, lo que representa el 0,7% del total del empleo en Andalucía.
La inversión británica se ha concentrado en varios sectores, incluyendo la industria alimentaria, servicios financieros, construcción, comercio y actividades inmobiliarias, que juntos suman más de 1.700 millones de euros. Esto representa más del 60% de toda la inversión británica registrada en la comunidad desde que comenzaron los registros.
Estos datos son parte de un contexto más amplio de Andalucía, que ha experimentado un notable aumento en la atracción de inversión extranjera directa en los últimos años. En los primeros nueve meses de 2025, la región alcanzó 1.090,8 millones de euros en inversión, lo que supone un incremento del 76,8% en comparación con el año anterior y marca el máximo registro desde 2010. Esto contrasta con el descenso del 27,5% a nivel nacional en el mismo periodo.
En este sentido, la Comunidad de Madrid lidera el ranking con 1.189 millones de euros en inversión, seguida por Cataluña y Andalucía. Desde Invest in Andalucía se ha subrayado la importancia de los servicios que ofrece esta entidad para atraer inversiones, que abarcan desde la búsqueda de información hasta la implementación de proyectos.
La presidenta de la British Chamber, Isabel Perea, ha destacado que las relaciones entre España y el Reino Unido son fundamentales no solo por el dinamismo empresarial, sino también por la conexión en campos como la educación y la cultura. Según Perea, el objetivo es fomentar un entorno que favorezca el crecimiento y la colaboración entre el sector público y privado.
El Ayuntamiento de Málaga, a través de Promálaga, también está involucrado en esta estrategia de captación de inversiones, lo que demuestra un fuerte compromiso con la creación de empleo y el desarrollo sostenible en la región.
De cara al futuro, las perspectivas son optimistas. En 2024, la inversión británica en España alcanzó cifras récord, con 12.407 millones de euros, gracias a grandes operaciones que han marcado un hito en la historia de la inversión extranjera directa en el país. En este contexto, el Reino Unido ha mantenido su posición como uno de los principales inversores en España, acumulando desde 1993 más de 107.127 millones de euros.
El clima actual es positivo, con un 64% de las empresas británicas encuestadas que consideran incrementar su inversión en 2026. Sin embargo, también se han señalado preocupaciones sobre el entorno político y fiscal en España, que podrían influir en las decisiones de inversión futuras. Las empresas han manifestado que la incertidumbre en el marco normativo y la falta de previsibilidad son factores a considerar en su planificación.
