El Parlamento Europeo detuvo recientemente la validación del acuerdo comercial con Mercosur en una votación ajustada, lo que ha llevado a que la decisión final sea trasladada al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. A pesar de que esta medida ha sido celebrada por algunos sectores, no se han dejado de lado las exigencias de los agricultores. En este contexto, Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía ha confirmado su apoyo a una manifestación que tendrá lugar el próximo 29 de enero. La situación del olivar andaluz es preocupante, con una producción en tendencia descendente, que ha resultado en una pérdida de 200.000 toneladas para esta campaña y una reducción de 10.000 toneladas en el consumo nacional.
Durante una rueda de prensa, los representantes del sector agrícola expresaron la necesidad de aumentar los recursos destinados al cultivo para así poder competir en un mercado cada vez más global. “Aunque los mercados se abren, no estamos mejorando nuestra competitividad para enfrentar las consecuencias del cambio climático”, señaló Rafael Sánchez de Puerta, presidente del Sector Aceite de Oliva a nivel nacional. Los agricultores andaluces se enfrentan a la competencia de países como Argentina y Brasil, que cuentan con ventajas significativas en términos de recursos y costos laborales, lo que podría afectar gravemente su posición en el mercado europeo.
El cambio climático ha afectado particularmente al olivar, con la pérdida de una estación crucial, el otoño, debido a la escasez de precipitaciones. En efecto, este año se ha llegado a una producción de apenas 1,4 millones de toneladas, en lugar de los 1,5 millones esperados. Las tres principales problemáticas que enfrenta el sector son la escasez de agua, la falta de mano de obra y el escaso relevo generacional. “Hemos tenido dos campañas con producciones muy bajas”, lamentó Sánchez, quien destacó que la falta de lluvias en septiembre y octubre ha provocado pérdidas significativas.
La campaña de aceituna de mesa también muestra cifras preocupantes, ya que no se alcanzaron las 500.000 toneladas esperadas, quedando en aproximadamente 498.000 toneladas, con 387.000 de ellas producidas en Andalucía y el resto en Extremadura. El consumo nacional continúa siendo “preocupante”, ya que apenas se llegan a las 110.000 toneladas, a pesar de que se esperaban 120.000 toneladas. Las exportaciones, por su parte, han aumentado ligeramente, alcanzando cerca de 300.000 toneladas, pero la cooperativa insiste en que se necesita una mayor inversión en promoción para atraer nuevos mercados.
Ante las restricciones impuestas por el gobierno estadounidense, que han derivado en una pérdida del 70% de las exportaciones de aceituna negra, Gabriel Cabello, presidente del Sector Aceituna de Mesa, subrayó la necesidad de realizar inversiones que muestren los beneficios de la aceituna de mesa. Aunque se busca mantener el acceso al mercado estadounidense, los altos aranceles siguen siendo un obstáculo. El sector también ha comenzado a explorar oportunidades en 80 países, centrándose especialmente en el sudeste asiático, donde se están desarrollando planes estratégicos para comprender las costumbres y preferencias gastronómicas locales.
En lo que respecta a los recursos hídricos, Sánchez de Puerta recordó que la Junta de Andalucía solo tiene competencia sobre el 30% del territorio, mientras que el resto está bajo la jurisdicción de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Aunque existen subvenciones e inversiones, es fundamental que las autoridades escuchen a todos los sectores involucrados, no solo a los regantes. “La rentabilidad se ve afectada por la falta de agua; con una producción de 4.000 kilos de aceituna, los precios no son suficientes”, advirtió.
Con más de 1,6 millones de hectáreas dedicadas al olivar en Andalucía, la mayoría de las cuales se encuentra en la provincia de Jaén, donde se concentra el 46% del total, la situación es crítica. Este año, la producción de aceite se ha quedado en un 44,9% de lo esperado. Además, el sector agrícola necesita aproximadamente 4 millones de jornales para la recolección de aceituna de mesa, pero la escasez de trabajadores es un desafío creciente. “Se estima que un 15% de la cosecha se queda en el árbol porque no hay mano de obra suficiente”, concluyó Cabello, haciendo un llamado a la creación de condiciones que mejoren la calidad de vida de los trabajadores en el campo andaluz.
