El Círculo de Empresas Andaluzas de la Construcción, Consultoría y Obra Pública (Ceacop) ha señalado la urgencia de aumentar, al menos, el doble de la inversión destinada al mantenimiento y conservación de infraestructuras en España. Según la organización, ignorar esta necesidad representa una grave irresponsabilidad en términos económicos, sociales y técnicos.
Los datos proporcionados por Ceacop indican que la inversión pública en infraestructuras ha disminuido notablemente en los últimos años, alcanzando menos del 50% de la media anual observada en la primera década del siglo XXI. Este descenso se produce en un contexto de creciente demanda social y normativas más estrictas, lo que eleva las expectativas sobre la calidad y seguridad de las infraestructuras.
Arturo Coloma, secretario general de Ceacop, ha declarado que «el problema es estructural: mientras las necesidades aumentan, las asignaciones presupuestarias efectivas se reducen de forma muy significativa, y eso no es compatible con lo que la sociedad y las propias infraestructuras requieren”. Este desfase pone en evidencia la urgencia de una respuesta adecuada en el ámbito de la inversión pública.
Un reciente estudio estima que se necesitan alrededor de 300.000 millones de euros en las próximas décadas para atender las exigencias de infraestructuras en el país, así como para cumplir con las normativas de la Unión Europea y mantener en condiciones adecuadas lo que ya existe. Este gasto es especialmente crítico en sectores como el transporte y el hidráulico, donde la conservación es fundamental para garantizar la funcionalidad y la seguridad.
La falta de mantenimiento, advierte Ceacop, genera un deterioro que muchas veces no es evidente al principio, pero que se intensifica con el tiempo, resultando en una pérdida gradual de calidad y fiabilidad en las infraestructuras existentes. En el ámbito de las carreteras, la organización ha pedido reiteradamente que se asigne una partida estable en los presupuestos tanto estatales como autonómicos para el mantenimiento de la red viaria.
En este sentido, Ceacop ha valorado positivamente que los presupuestos andaluces para 2026 incluyan una inversión adicional cercana a 140 millones de euros para la mejora del firme de la red regional, lo que elevaría la inversión total en refuerzo y mantenimiento a 234 millones de euros. Esta cantidad se aproxima a lo que la asociación considera necesario para ofrecer un nivel adecuado de servicio y conservación.
En cuanto a la red ferroviaria, Ceacop ha señalado que la inversión en mantenimiento en España se sitúa en aproximadamente el 50% de la media europea, según un informe de la Comisión Europea sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias en la UE. A pesar de que las cifras de inversión han crecido, si se analiza el flujo de tráfico real, la inversión se ha mantenido constante a lo largo de los años.
En 2024, la inversión en mantenimiento de la red de Alta Velocidad fue de 470 millones de euros, mientras que en 2023 alcanzó los 438 millones de euros. Sin embargo, esta cantidad sigue siendo inferior en comparación con otros países europeos, como Francia y Alemania, que invierten casi un 50% más en este ámbito.
“Las cifras, aunque crecientes en el último año, no se ajustan al aumento real del tráfico ni a la antigüedad de la red”, enfatizó Coloma, quien subrayó la necesidad de realizar esfuerzos adicionales para mantener el rendimiento de estas infraestructuras.
La situación es similar en infraestructuras hidráulicas, donde su uso constante demanda un mantenimiento regular para evitar la pérdida de funcionalidad y eficiencia. Ceacop aboga por la implementación de planes sistemáticos y estables de mantenimiento, acompañados de suficientes dotaciones presupuestarias que no dependan de las decisiones políticas del momento. “No puede depender el mantenimiento de un patrimonio estratégico como son nuestras infraestructuras de las voluntades de cada momento”, sostuvo su secretario general.
La falta de recursos destinados al mantenimiento de infraestructuras tiene consecuencias claras, como la reducción de la vida útil de las mismas, el aumento de los costos de rehabilitación en el futuro, y un compromiso con la seguridad de los usuarios. En palabras de Coloma, “la inversión en mantenimiento debe recuperar niveles adecuados. Ya no podemos seguir viviendo de las rentas de lo construido en el pasado”.