La presidenta de la Fundación CEOE, Fátima Báñez, y el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Javier González de Lara, han coincidido en señalar que la economía andaluza atraviesa un periodo de notable dinamismo, aunque también enfrenta importantes retos estructurales que pueden afectar su competitividad a futuro. Ambos participaron en un foro titulado “Empresa y talento: el reto de liderar”, celebrado en Sevilla y moderado por el presidente de la Asociación Española de Directivos (AED) en Andalucía, Marcos Contreras.
Durante el encuentro, se destacó que Andalucía se ha establecido como la segunda comunidad autónoma con mayor número de empresas en España, contabilizando cerca de 540.000 sociedades y más de 580.000 trabajadores autónomos. Este crecimiento se ha visto respaldado por factores como la estabilidad institucional, la aprobación regular de los presupuestos públicos y un marco fiscal favorable a la inversión, además de un tejido productivo cada vez más diversificado.
En este contexto, Báñez y González de Lara pusieron énfasis en el impulso de sectores estratégicos como la digitalización y la sostenibilidad, y señalaron la importancia de la inversión en hidrógeno verde, especialmente en la zona comprendida entre Huelva y Cádiz, que se perfila como un futuro polo energético de referencia.
A pesar de estos avances, ambos empresarios subrayaron que existen desafíos significativos. Mencionaron el reduzido tamaño medio de las empresas andaluzas, el desajuste entre el sistema educativo y las demandas del mercado laboral, y la necesidad urgente de reforzar la Formación Profesional Dual para mejorar la empleabilidad y productividad.
Uno de los temas que captó la atención del debate fue el absentismo laboral, considerado por ambos como un problema estructural que impacta directamente en la productividad y el crecimiento de las empresas. Según advirtieron, las tasas de absentismo laboral están entre el 7% y el 8% de manera general, y en algunos sectores intensivos en mano de obra, superan el 10%. Este fenómeno genera un coste superior a los 35.000 millones de euros anuales para las empresas y la Seguridad Social.
Báñez advirtió que el absentismo “no es un fenómeno coyuntural”, sino una realidad consolidada que afecta tanto a los costes de las empresas como a la organización del trabajo. Explicó que cada día alrededor de 1,5 millones de personas faltan a su puesto de trabajo en España, lo que tiene un impacto directo en la productividad nacional.
Por su parte, González de Lara hizo un llamado a la colaboración y a una mayor implicación institucional para abordar este reto, que a su juicio, es “laboral, social y multifactorial”. También enfatizó la necesidad de distinguir el absentismo injustificado, al que definió como “insolidario”, debido a sus efectos negativos en las empresas y en el ambiente laboral de los compañeros.
Ambos coincidieron en que las causas del absentismo son diversas y abarcan aspectos relacionados con la salud, la gestión y la cultura laboral. En este sentido, propusieron reforzar los servicios sanitarios para facilitar la recuperación de los trabajadores, mejorar la gestión de recursos humanos en las empresas y fomentar una cultura de responsabilidad compartida. González de Lara también abogó por el avance en el uso de herramientas digitales y de inteligencia artificial para optimizar la gestión de las plantillas.
El foro también abordó la disminución del poder adquisitivo de los ciudadanos. Báñez destacó el impacto de la cuña fiscal, que se sitúa en más del 40% entre el coste empresarial de un trabajador y su salario neto. “De cada 100 euros que paga una empresa, el trabajador recibe menos de 60”, argumentó, defendiendo la implementación de medidas como la deflactación del IRPF. De igual manera, González de Lara advirtió sobre una fiscalidad “excesiva” que penaliza especialmente a las pymes y complica la contratación.
