La organización agraria COAG Jaén ha solicitado formalmente al Ministerio de Hacienda que se reduzcan los módulos fiscales para el olivar a cero. Esta petición surge tras la drástica disminución de la producción de aceituna en la provincia, que se ha visto afectada por la pérdida de un 31 por ciento en comparación con la campaña anterior. Este descenso se traduce en una cosecha que ha quedado muy por debajo de las previsiones iniciales, lo que ha llevado a muchos agricultores a enfrentarse a costos elevados sin obtener beneficios.
El secretario general de COAG Jaén y responsable de Olivar de COAG Andalucía, Francisco Elvira, ha calificado de «intolerable» que los agricultores deban pagar por un beneficio que no han recibido. Muchos de ellos han podido recoger muy poca aceituna, o lo han hecho con calidades inferiores, mientras que los gastos siguen acumulándose.
Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, la campaña de recogida de aceite de oliva en Jaén finalizó de manera abrupta, influenciada por las inclemencias del tiempo. Las borrascas que afectaron a la región impidieron la recolección de una parte considerable de la producción, que se ha cerrado con un 20 por ciento menos de lo previsto según los aforos oficiales de la Junta de Andalucía.
Elvira ha resaltado la magnitud de la pérdida, recordando que el año pasado, toda Portugal produjo 177.000 toneladas de aceite, mientras que en campañas difíciles, Grecia apenas alcanza las 100.000 toneladas. Esto pone en perspectiva el impacto que ha tenido la reducción de 176.000 toneladas de producción en la provincia de Jaén, la mayor productora de aceite del mundo.
Asimismo, se ha señalado que el sistema de módulos fiscales está desactualizado, ya que el índice general del 0,26 no refleja la rentabilidad real del cultivo. En los últimos años, los costos de producción han subido considerablemente, afectando a la viabilidad económica del olivar. Este aumento de costes incluye mano de obra, materias primas y energía, mientras que los módulos se han mantenido estancados durante la última década.
Además de los problemas en la cosecha de aceituna, los ganaderos también enfrentan grandes pérdidas. En particular, los dedicados al ovino trashumante han sufrido la muerte de numerosos corderos debido a las lluvias persistentes en momentos críticos de la paridera. Se han reportado pérdidas que superan el centenar en algunos rebaños.
Finalmente, el almendro en la provincia también ha experimentado daños por las bajas temperaturas durante la floración, lo que podría agravar aún más la situación económica de los productores. La combinación de estos factores pone en evidencia la necesidad de una respuesta rápida y efectiva por parte de las autoridades para apoyar a los agricultores y ganaderos afectados en esta difícil coyuntura.
