El mercado del aceite de oliva está experimentando un notable crecimiento en Estados Unidos, que se ha convertido en uno de los principales destinos para los productores del Mediterráneo, especialmente los de España. No obstante, el sector olivarero se enfrenta a un clima de inquietud debido a la situación geopolítica mundial, lo que genera temores sobre un posible aumento en los costes de producción.
De acuerdo con los datos más recientes proporcionados por el Consejo Oleícola Internacional (COI), Estados Unidos importó 437.309 toneladas de aceite de oliva durante la campaña 2024/2025. Esta cifra representa un incremento del 20,6% en comparación con el periodo anterior, lo que confirma la relevancia del mercado estadounidense para el aceite de oliva español y, en particular, para el de Jaén, en un contexto de creciente demanda internacional.
En la clasificación de proveedores de aceite de oliva en Estados Unidos, España se sitúa junto a Italia, Túnez y Turquía, que juntos concentran el 88,6 % de las importaciones totales. En el caso de España, las exportaciones hacia este país aumentaron un 20,1 % durante la campaña 2024/2025, mientras que Italia creció un 19,2%, Túnez un 33,3% y Turquía un 9%.
El tipo de aceite que se importa también refleja las preferencias de los consumidores estadounidenses, quienes optan mayoritariamente por aceites de alta calidad. Los aceites de oliva vírgenes constituyen el 73,5 % del total importado, seguidos de otros aceites de oliva que representan el 21,5 %; el 5 % restante corresponde a aceites de orujo de oliva.
A pesar del crecimiento observado en la pasada campaña, datos recientes indican una ligera desaceleración. En los tres primeros meses de la campaña 2025/2026, las compras de aceite de oliva en Estados Unidos disminuyeron un 1,6% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta tendencia es distinta a la que se registra en otros mercados internacionales, donde las importaciones crecieron un 13,8% entre octubre y diciembre de 2025.
Para una provincia como Jaén, que es reconocida como la capital mundial del aceite de oliva por su producción, la evolución del mercado resulta crítica. Estados Unidos se perfila como uno de los destinos más relevantes para el aceite español, y cualquier variación en la demanda o en las condiciones comerciales internacionales afecta directamente a la cadena de valor del olivar.
La inestabilidad internacional también genera preocupación en el sector agrario. Organizaciones agrarias como UPA y COAG Jaén han expresado su alarma ante la escalada de tensiones en lugares como Irán, advirtiendo sobre el riesgo de que se repitan los efectos perjudiciales que la guerra en Ucrania tuvo sobre los costes de producción.
El conflicto bélico anterior causó aumentos superiores al 30% en insumos esenciales, incluyendo fertilizantes, gasóleo agrícola, electricidad y materias primas, lo que incrementó significativamente los gastos de las explotaciones agrícolas. Ante esta situación, los representantes del sector temen que un nuevo conflicto pueda ejercer presión sobre estos suministros y, por lo tanto, afectar la rentabilidad del olivar.
En respuesta a este panorama, las organizaciones agrarias solicitan a las administraciones una vigilancia, anticipación y medidas preventivas para evitar que una nueva crisis de costes repercuta negativamente en el sector agrario.


























