El mercado del aceite de oliva en España muestra un rendimiento notable, pero los precios no reflejan esta situación. Durante el mes de febrero, se comercializaron 141.135 toneladas de aceite de oliva, lo que marca el mejor resultado de la presente campaña de ventas, según la información proporcionada por la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA).
En los primeros cinco meses de la campaña, el sector ha logrado colocar en el mercado un total de 619.000 toneladas de aceite de oliva. Esta cifra representa más del 50% de la producción total de la temporada y un incremento del 7,5% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
El gerente de Asaja-Jaén, Luis Carlos Valero, destacó la importancia de mantener este ritmo de ventas, alertando que «se han comercializado 30.000 toneladas más con respecto al mismo periodo del año anterior». Asimismo, enfatizó que es crucial vender toda la producción para evitar un exceso de stock al finalizar el año.
A pesar de las cifras positivas en comercialización, la producción de aceite no está avanzando de la misma manera. Hasta febrero, España produjo 1.193.767 toneladas de aceite, lo que supone una disminución de 197.253 toneladas en comparación con el año pasado, es decir, un descenso del 14%. En la provincia de Jaén, la recolección alcanzó las 354.733 toneladas, lo que representa una caída del 36% respecto a la misma fecha del año anterior.
Esta reducción en la producción ha llevado a la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) a advertir que es poco probable que se logre la cifra de producción estimada en los aforos oficiales, que para Jaén se sitúa en torno a las 475.000 toneladas. Las lluvias de diciembre, enero y febrero han retrasado la recolección y han causado pérdidas significativas en la cosecha, aunque en algunas localidades de la provincia todavía se están llevando a cabo labores de recogida.
Además, las reservas de aceite son escasas. A finales de febrero, las existencias eran de 974.478 toneladas, un aumento leve de 30.700 toneladas en un mes. Las organizaciones agrarias alertan que, si se mantiene el ritmo de ventas de unas 140.000 toneladas mensuales, las bodegas podrían quedarse vacías para octubre. En comparación, las existencias en el mismo periodo del año anterior eran de 1.100.113 toneladas.
Esta paradoja se refleja en el mercado, donde la lógica indica que una menor producción y una mayor demanda deberían resultar en un aumento de precios. Sin embargo, la realidad es diferente. Jesús Cózar, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) en Jaén y Andalucía, advirtió que «no se alcanzan los niveles de rentabilidad en el olivar tradicional». Para ellos, es fundamental que el precio del aceite en origen cubra los costes de producción, fijando el umbral razonable de rentabilidad en unos cinco euros por litro.
Los datos de AICA indican que las empresas envasadoras han aumentado sus existencias, que ahora son casi un 9% más que en el mismo periodo del año anterior. Esta estrategia podría ser una medida de protección ante posibles aumentos de precios en el futuro. De las 974.478 toneladas de existencias reportadas, 738.955 toneladas pertenecen a los productores, 227.432 toneladas a los envasadores y 8.091 toneladas están bajo la gestión del Patrimonio Comunal Olivarero.
La situación actual del mercado del aceite de oliva es un reflejo de las complejidades del sector agrario en la región. La combinación de una alta demanda y una producción decreciente plantea desafíos significativos para los agricultores, quienes esperan que se reconozcan y compensen adecuadamente sus esfuerzos en un ámbito tan competitivo.

























