Los agricultores de la provincia de Jaén enfrentan momentos difíciles debido a la caída del precio del aceite lampante, que ha disminuido casi medio euro por kilo en un mes. Tras las inclemencias meteorológicas que afectaron la recolección, muchos han tenido que recoger aceitunas ya caídas al suelo, lo que complica aún más la situación. Según los últimos datos de Poolred, el precio del aceite lampante se situaba en 3,15 euros por kilo a fecha del 13 de marzo, una cifra que contrasta con los 3,56 euros registrados el mes anterior.
Este descenso en los precios se debe principalmente a un exceso de oferta en el mercado. Las lluvias intermitentes de diciembre y enero, que retrasaron la cosecha, junto con la caída masiva de aceitunas, han llevado a que gran parte de la producción se convierta en aceite lampante, lo que a su vez ha presionado a la baja los precios. La diferencia entre el precio del aceite lampante y el del aceite de oliva virgen extra es notable, superando el euro por kilo, lo que afecta gravemente la rentabilidad de los agricultores en esta campaña.
Francisco Elvira, secretario general de COAG Jaén, expresa la preocupación de los olivareros al mencionar que “la situación del olivarero es mala”. Asegura que después de varias campañas de sequía, los agricultores esperaban mejores resultados, pero lamentablemente se encuentran ahora en una situación donde el precio no cubre los costes de producción. Por su parte, Antonio Guzmán, gerente de Cooperativas Agroalimentarias de Jaén, sostiene que la incertidumbre generada por el anuncio de aforos y la producción de otros países ha influido negativamente en los precios.
Elvira también menciona la falta de una política común en la exportación de productos. La reciente amenaza de medidas proteccionistas de Estados Unidos y el aumento de la producción en países como Túnez han creado un panorama complicado para los productores locales. Esto provoca que las almazaras privadas se vean obligadas a vender a precios muy bajos, afectando la competitividad del aceite español en el mercado internacional.
Los precios del aceite virgen también han sufrido una caída, aunque menos drástica, situándose en 3,66 euros por kilo. A pesar de la tendencia negativa en otros aceites, el aceite de oliva virgen extra ha logrado mantenerse cerca de 4,3 euros por kilo, gracias a una oferta más ajustada y una demanda que se mantiene fuerte. Esto representa una luz de esperanza para los agricultores que aún pueden encontrar rentabilidad en este segmento del mercado.
De cara al futuro, algunos expertos son optimistas y consideran que el precio en origen podría empezar a recuperarse. Antonio Guzmán detalla que aún falta aproximadamente un 30% del aforo previsto, que en la provincia de Jaén está estimado en 475.000 toneladas. Elvira añade que la situación es crítica, ya que muchas cooperativas están cerrando y el tiempo corre en su contra para alcanzar el aforo necesario. “Es imposible que se consiga alcanzar el aforo, y por tanto la oferta será menor”, advierte.
A pesar de los desafíos, los datos más recientes muestran signos de recuperación. En la semana anterior, el precio del aceite virgen aumentó en 27 céntimos por kilo, mientras que el aceite lampante experimentó un incremento más modesto de solo tres céntimos. Guzmán considera que esto puede marcar el inicio de un cambio en la tendencia del mercado, con buenas salidas en el mes de febrero, que alcanzaron un volumen de 141.135 toneladas, el mejor dato de la campaña. Así, la situación del sector oleícola mantiene en vilo a muchos agricultores, que esperan que los precios se estabilicen y permitan recuperar parte de las pérdidas sufridas durante esta complicada temporada.
























