El sistema de pensiones español destaca por su generosidad en el contexto comunitario, aunque las dudas sobre su sostenibilidad frente al envejecimiento demográfico y la pérdida de poder adquisitivo alimentan la desconfianza entre quienes se acercan a la edad de retiro. Una encuesta reciente de Unespa revelaba que solo el 13 % de la población confía en que la prestación pública bastará para mantener su nivel de vida tras la jubilación. Sin embargo, los datos de DataPulse Research dibujan un panorama más favorable: la pensión media española supera en un 3 % el gasto anual estimado para los mayores de 65 años, lo que coloca al país en una posición excepcional dentro de Europa.
Según el análisis, la pensión media antes de impuestos en España alcanza los 19.844 euros anuales, mientras que el desembolso medio de una persona jubilada se sitúa en 19.349 euros. Esa diferencia a favor del pensionista contrasta con la realidad de la mayor parte del continente, donde la prestación estatal no cubre por completo los gastos de la etapa de retiro. Solo Polonia (4 % de superávit), República Checa (18 %) y Rumanía (21 %) comparten con España ese estatus de países «superavitarios». El promedio europeo de pensión pública se queda en 17.321 euros, y en 24 de los 30 países analizados los ingresos por jubilación no alcanzan para cubrir el coste medio de vida.
Vivienda en propiedad: el colchón que amortigua el gasto
La distribución del presupuesto de los pensionistas españoles muestra que la partida más abultada corresponde a vivienda, agua, electricidad y gas, que absorben el 38 % del gasto total. Los alimentos representan el 18 %, el transporte el 8 % y el ocio el 5 %. El peso de la vivienda adquiere un matiz particular en España, donde el 80 % de los jubilados son propietarios de su hogar frente al 20 % que vive de alquiler. Esa elevada tasa de propiedad mitiga el impacto de las subidas de precios en el mercado de arrendamiento para la mayoría del colectivo, pero deja a dos de cada diez jubilados especialmente expuestos al fuerte encarecimiento de las rentas.
A pesar de la aparente suficiencia agregada, el riesgo de pobreza entre los mayores de 65 años supera ligeramente la media europea en España. El informe de DataPulse Research apunta que la vulnerabilidad se concentra sobre todo en quienes no disponen de vivienda en propiedad, en las mujeres jubiladas y en los hogares con ingresos más bajos. La cobertura de la pensión estatal, por tanto, no garantiza la ausencia de dificultades económicas para todos los perfiles.
El déficit europeo: del 10 % de Bulgaria al 40 % de Croacia
La comparación continental revela diferencias sustanciales. En Alemania y Francia, la pensión pública media ronda los 19.000 euros, pero el gasto de los mayores supera los 24.000 y los 26.000 euros respectivamente, lo que genera un déficit notable. Un grupo intermedio, integrado por países como Bulgaria y Dinamarca, presenta diferencias negativas inferiores al 10 %. En el extremo opuesto, Croacia registra el desfase más acusado: la pensión pública cubre apenas el 60 % del gasto estimado. Eslovenia y Hungría se sitúan en un rango similar, con brechas de entre el 38 % y el 39 %.
El debate cobra relevancia en un continente donde alrededor del 20 % de la población supera los 65 años, según Eurostat. El aumento de la esperanza de vida y la presión sobre los sistemas de bienestar mantienen la suficiencia de las pensiones en el centro de la agenda política, como ha quedado patente esta semana en España con la no convalidación en el Congreso de la revalorización del 2,7 % prevista para 2026.