Australia ha sido históricamente un importante consumidor del aceite de oliva español, ocupando en el pasado el octavo lugar entre los importadores a nivel mundial. Hace dos décadas, el país adquirió cerca de 12.000 toneladas, pero en los últimos años, este número ha aumentado considerablemente. En 2025, Australia importó alrededor de 44.000 toneladas de aceite de oliva, de las cuales el 63% procedieron de España, consolidándose así como el séptimo importador global y el tercero fuera de la Unión Europea, solo superado por Estados Unidos y China.
Teresa Pérez, gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, ha señalado que este mercado representa una oportunidad significativa para España. La imagen de los aceites españoles en Australia es altamente positiva, como lo confirma David Valmorbida, presidente de la Asociación Australiana del Aceite de Oliva (AOOA). Valmorbida destaca que los consumidores australianos consideran estos aceites como productos de calidad superior y con una buena relación calidad-precio, lo que refuerza su posicionamiento en el mercado local.
A pesar de que Australia produce su propio aceite de oliva, no cuenta con la capacidad para satisfacer su demanda interna. Este hecho permite que las marcas españolas continúen expandiéndose en este mercado, adaptándose a las preferencias de los consumidores australianos. Valmorbida también ha indicado que, aunque el aceite de oliva es un producto familiar entre los australianos, su uso todavía está limitado en ciertas ocasiones, como en ensaladas o para acompañar pan, lo que abre nuevas oportunidades para aumentar su consumo en diversas preparaciones culinarias.
La AOOA ha lanzado una nueva campaña de promoción que busca dar continuidad a la iniciativa «Get Drizzling», diseñada para educar a los consumidores sobre la forma de utilizar el aceite de oliva para realzar sus platos. La campaña, que cuenta con la colaboración de chefs australianos y creadores de contenido culinario, tiene como objetivo resaltar cómo un simple chorrito de aceite puede transformar la presentación y el sabor de los alimentos.
En términos de objetivos de mercado, Teresa Pérez ha manifestado la intención de aumentar en un 1% la presencia del aceite de oliva en los hogares australianos, aspirando a incrementar el consumo hasta alcanzar tres litros por hogar. A largo plazo, la AOOA se propone integrar el uso del aceite de oliva en la cultura diaria de los australianos, lo que podría duplicar el tamaño del mercado en el futuro.
Esta estrategia forma parte de un esfuerzo más amplio para dinamizar la demanda de aceites de oliva en el extranjero. Durante la última campaña, cerca del 68% de los aceites de oliva comercializados por España fueron destinados a mercados internacionales. En un contexto de diversificación de mercados, es esencial seguir explorando todas las oportunidades que se presenten para los aceites de oliva españoles, considerando tanto las barreras comerciales como los acuerdos que puedan facilitar el incremento de las exportaciones.


























