Durante la feria Marbella Design & Art, la asociación DOM3, centrada en la promoción de viviendas de alta calidad, organizó un encuentro en el que se abordaron las transformaciones que está atravesando el sector del lujo. Este evento tuvo lugar en un ambiente propicio para el intercambio de ideas entre destacados profesionales del área.
La jornada fue presentada por Rocío Luque, periodista de Antena3 Noticias, y comenzó con una intervención del experto en estrategia del lujo, César Val. Val, conocido por su trabajo con marcas emblemáticas como Prada y Carolina Herrera, destacó la distinción entre satisfacer necesidades básicas y ofrecer deseos genuinos a los consumidores.
El ponente argumentó que el lujo debería centrarse en satisfacer anhelos más profundos, como la necesidad de trascendencia y pertenencia a un grupo exclusivo. Para conseguir esto, recomendó a las empresas evitar la masificación, que consideró como “la criptonita del lujo”, y enfocarse en la singularidad y la excelencia en el servicio al cliente. Su mensaje final fue claro: “No invirtáis en marca, invertid en historias para que vuestro cliente las cuente”.
Posteriormente, se llevó a cabo una mesa redonda moderada por Luque, donde los participantes discutieron la aplicación de estos conceptos en el contexto del mercado marbellí. En el panel participaron Pablo Villarroel de Villarroel Arquitectos, Manuel Burgos, también arquitecto, Alejandro Terroba, director de marketing de Bentley Marbella, y Julián Cabanillas, director del Marbella Club Hotel.
Los expertos debatieron sobre la importancia de los tiempos de espera en la venta de villas y automóviles, destacando que estos factores son cruciales para cultivar el deseo en los clientes. Terroba mencionó que, en su sector, la escasez y la espera son herramientas esenciales que ayudan a que el cliente se sienta parte de un club exclusivo. Por su parte, Burgos explicó que el lujo se refleja en la “generosidad de los espacios” y en la creación de viviendas que minimicen las intrusiones en las rutinas diarias de sus propietarios.
Cabanillas, en el ámbito hotelero, subrayó que el consumidor no paga únicamente por el espacio, sino por la experiencia transformadora que se les ofrece, lo que realza el carácter emocional del sector. Este enfoque es vital para atraer a una clientela que busca más que comodidades materiales.
El debate también abordó el crecimiento explosivo que ha vivido Marbella recientemente. Cabanillas señaló que la llegada del teletrabajo ha atraído a un nuevo perfil de residentes con alto poder adquisitivo, quienes ahora no solo buscan un lugar para vivir, sino que también disponen de tiempo libre para disfrutar de la ciudad. Este fenómeno ha incrementado la demanda de bienes inmobiliarios y, por ende, los precios.
Ante este panorama, los profesionales coincidieron en la necesidad de fomentar la colaboración entre el sector público y privado para adaptar las infraestructuras de la ciudad. Todos los participantes hicieron hincapié en que Marbella podría “morir de éxito” si no se controla la masificación y no se preserva la calidad del destino.
Finalmente, César Val instó a Marbella a dar un paso hacia la madurez, sugiriendo que hay que dejar atrás el “lujo hortera” y en su lugar convertirse en un destino “curador” que ofrezca propuestas de valor auténticas y con un criterio distintivo. Esta reflexión invita a la ciudad a replantear su futuro en un momento crucial de su desarrollo.


























