La cooperativa Picualia, situada en Bailén, Jaén, se ha consolidado como un referente en la producción de aceite de oliva virgen extra. Su enfoque en la calidad ha llevado a sus productos a ser reconocidos en numerosos rankings tanto nacionales como internacionales. Según Juan Antonio Parrilla, asesor científico-técnico de la cooperativa, la excelencia de sus aceites se debe a un proceso meticuloso, donde predominan los aceites monovarietales de aceituna picual.
Picualia cultiva más de 5.000 hectáreas, donde la variedad picual es mayoritaria. Este tipo de aceituna es conocida por sus potentes propiedades antioxidantes y su destacada calidad organoléptica. Parrilla señala que, aunque en la actualidad la tendencia es hacia aceites ‘sin filtrar’, en Picualia prefieren sacrificar cantidad por calidad. “Realizamos un filtro de manera muy exhaustiva, lo que implica perder litros de aceite, pero creemos que es más importante ganar en calidad”, explica.
Este año, la situación climática ha traído complicaciones inesperadas. Las abundantes lluvias de los meses de diciembre, enero y febrero han retrasado la recolección y han causado una considerable pérdida de fruto en la provincia de Jaén. “En el caso de Picualia, cuando llegaron las lluvias, habíamos recolectado el 80% de la cosecha, debido a nuestra estrategia de cosecha temprana”, indica Parrilla. Sin embargo, el impacto a nivel sectorial es significativo, con pérdidas que se estiman en cientos de miles de toneladas de aceitunas.
El resultado de esta situación podría afectar la calidad del aceite producido. Parrilla advierte que es probable que haya un incremento en la producción de aceites lampantes, que son de calidad inferior. “Cuando las aceitunas caen al suelo debido a la lluvia, el aceite que se obtiene de ahí no puede considerarse virgen extra”, añade. La disminución de la calidad podría llevar a un aumento en los precios, ya que la demanda de aceites de alta calidad superará la oferta.
Además, el consumo de aceite de oliva a nivel global presenta desafíos. Según Parrilla, el aceite de oliva representa solo un 1,4% del total de grasas consumidas en el mundo, lo que indica un estancamiento en comparación con otros tipos de grasas. Aunque el consumo no está en declive, se observa un cambio en los hábitos de cocina, donde la comida rápida y los platos preparados están en auge. Sin embargo, países emergentes como Brasil y Estados Unidos están comenzando a aumentar su demanda de aceite de oliva, lo que podría beneficiar al sector.
Picualia está implementando estrategias para adaptarse a estos cambios. Una de ellas es la introducción de un aceite de oliva para niños, diseñado para acostumbrar a los más pequeños a consumir este producto desde una edad temprana. La cooperativa planea ofrecer este aceite en pequeños formatos monodosis, facilitando su uso en los desayunos de los niños.
En el ámbito internacional, la situación política y económica actual también plantea incertidumbres para el sector. Parrilla destaca que España, siendo el principal exportador de aceite a Estados Unidos, tiene una parte significativa de su producción destinada a este mercado. A pesar de los aranceles impuestos por la administración Trump, las exportaciones han crecido un 22% en el último año. “Si esta dinámica se interrumpe, podríamos ver un desplome en los precios del aceite de oliva, lo que afectaría gravemente a los productores”, concluye Parrilla.
En resumen, el futuro del aceite de oliva virgen extra es incierto, con desafíos tanto climáticos como económicos en el horizonte. La cooperativa Picualia, sin embargo, sigue comprometida con la calidad y la innovación, buscando mantener su posición en un mercado cada vez más competitivo.




























