La Denominación de Origen Sierra de Cazorla, ubicada en la provincia de Jaén, ha reportado una producción de aproximadamente 25.000 toneladas de aceite de oliva durante la campaña 2025-2026. Esta cifra se ha conseguido gracias a la recolección de alrededor de 125 millones de kilos de aceituna en la comarca, con un rendimiento industrial medio del 20 por ciento.
Sin embargo, la campaña ha enfrentado desafíos significativos, ya que el Consejo Regulador ha tenido que ajustar sus previsiones a la baja debido a las condiciones de sequía que afectaron el desarrollo del fruto. A pesar de estas dificultades, la recolección se adelantó en gran medida a los meses de octubre y noviembre, lo que permitió que una parte considerable de la cosecha destinada a su envasado se recolectara antes de que las condiciones meteorológicas empeoraran.
Desde el Consejo Regulador se ha enfatizado la necesidad de que los agricultores adelanten la recolección en la medida de lo posible. Esto se debe a que la segunda parte de la campaña se ha visto afectada por fenómenos climatológicos adversos y un fruto que ha llegado a sobremadurar, lo que ha llevado a que la calidad del aceite obtenido en esta fase sea inferior, obligando a su comercialización como aceites lampantes. Esto, a su vez, ha supuesto pérdidas económicas para muchos productores.
A pesar de los retos iniciales, Baltasar Alarcón, secretario de la DO Sierra de Cazorla, ha expresado su satisfacción con los aceites producidos al inicio de la campaña, los cuales superan las expectativas en cuanto a calidad. «Las condiciones de arranque de campaña no eran muy halagüeñas, pero estos primeros aceites nos han sorprendido», comentó Alarcón, destacando que el frutado de estos aceites ha estado por encima de la media de años anteriores.
Se estima que cerca de cinco millones de kilos de aceite podrían destinarse este año al envasado bajo la Denominación de Origen Sierra de Cazorla, frente a una demanda habitual que oscila entre los dos y tres millones de kilos. Este equilibrio entre producción y demanda es crucial para mantener la sostenibilidad del sector.
De cara a la próxima campaña, el Consejo Regulador ha indicado que las intensas lluvias registradas este invierno podrían tener un efecto positivo en el desarrollo de la próxima cosecha. No obstante, también se ha advertido sobre la necesidad de ser cautos, dado que la producción se basará en el desarrollo de brotes del año anterior, que fue escaso debido a las condiciones de sequía. Alarcón ha señalado que las inflorescencias que darán lugar a los frutos de este año están muy concentradas en un espacio reducido del brote, lo que podría afectar su viabilidad.
El seguimiento de la floración es fundamental y comenzará en aproximadamente diez días en las áreas más avanzadas de la comarca, mientras que en zonas más retrasadas se espera que inicie a finales de mayo. Este monitoreo permitirá ajustar las expectativas para la cosecha y ayudar a los agricultores a planificar su trabajo de manera más efectiva. En conclusión, la evolución de la campaña de este año y las condiciones del próximo cultivo serán determinantes para el futuro de la producción de aceite en la región.
