La industria de defensa en Andalucía está en plena fase de reestructuración para adaptarse a la nueva carga de trabajo que se anticipa con los contratos que el Gobierno Central está preparando. Este plan de rearme, que el año pasado contaba con una asignación de 33.000 millones de euros, se incrementará a 35.500 millones de euros en el presente ejercicio. Las empresas del sector muestran optimismo ante un ciclo de inversión histórico, acentuado por la reciente escalada de tensiones en Oriente Medio, que ha generado nuevos desafíos para la OTAN.
A medida que se intensifican los requisitos de defensa, la advertencia de Donald Trump, al volver a la Casa Blanca, comienza a resonar: «los países europeos tendrán la defensa que puedan pagar». Este año, el objetivo es alcanzar un gasto militar que represente el 2,1% del PIB, cifra que, aunque ligeramente superior a la anterior, sigue estando lejos del 5% que Estados Unidos demanda. Para movilizar dicha cantidad, se espera que el Ejecutivo utilice la fórmula de los Programas Especiales de Modernización (PEM), un mecanismo que ha permitido implementar ambiciosos planes industriales con un impacto significativo en la industria andaluza.
Gigantes del sector como Airbus, Navantia, Indra, Escribano y Santa Bárbara están posicionándose para captar los nuevos contratos. Entre los programas que ya están sobre la mesa de la ministra Margarita Robles se encuentra la modernización de los tanques Leopard, un proyecto que podría ascender a 3.000 millones de euros. La competencia entre Santa Bárbara e Indra es intensa, especialmente porque la primera ya se encarga del mantenimiento de estos vehículos en Alcalá de Guadaíra. Si también obtienen el contrato de modernización, se espera que este centro asuma gran parte de la carga laboral.
Se prevén, además, nuevos proyectos para la actualización de buques de la Armada. Navantia ha asegurado contratos significativos en el último año y busca expandir su cartera. Los astilleros de la Bahía de Cádiz, Ferrol y Cartagena están operando al máximo rendimiento, trabajando en la modernización de las fragatas F-100 y en la construcción del nuevo BAM-IS, un buque destinado al apoyo de submarinos. Este último representa un eje central para el astillero de Puerto Real, que también está involucrado en la fabricación de megabuques para Reino Unido.
A pesar de que varios contratos aún deben ser firmados, existe un firme compromiso con la construcción de otros dos BAM, así como el BAM-AGI, que se enfocará en capacidades de guerra cibernética. Estos proyectos se podrían concretar dentro de los nuevos acuerdos de este año, lo que proporcionaría un impulso adicional a las fábricas navales de Puerto Real y San Fernando. También se anticipan nuevas iniciativas en el ámbito de sistemas de defensa aérea, abarcando tanto aeronaves grandes como vehículos no tripulados. Indra, por ejemplo, ha asegurado un contrato relevante para la producción de drones de la familia Tarsis, marcando un paso significativo hacia la ampliación de su presencia industrial en Andalucía.
En este contexto de crecimiento, Airbus se posiciona como una de las principales beneficiarias. El pasado año, los gobiernos de España y Francia aceleraron el programa A400M, solicitando la entrega de cinco unidades. Además, el Ejército del Aire ha encargado otros 18 aviones C295. En Sevilla se lleva a cabo el ensamblaje de ambos modelos, lo que ha fortalecido la posición de la planta. También se está trabajando en la adaptación de cazas tácticos, en colaboración con el constructor turco TAI, que incorporarán tecnología española. Se prevé que en primavera se distribuyan los paquetes de trabajo correspondientes.
El sector andaluz de defensa resalta que «las expectativas son muy buenas y se pueden reforzar las capacidades», según comenta Carlos Jacinto, director general del hub de Defensa, que cumple su primer año. Este organismo, apoyado por las patronales del metal de Sevilla y Cádiz, así como por empresas como Navantia, se ha consolidado como un recurso vital para las compañías del sector y está colaborando en la creación de una aceleradora de proyectos de defensa junto a la Junta de Andalucía. Jacinto subraya que «el reto es mayúsculo» y hace hincapié en la importancia de que la industria se centre en capacidades económicas y tecnológicas, dado que su enfoque anterior se limitó a aspectos más superficiales.
La relevancia del sector es notable, siendo el segundo más grande de España tras Madrid, lo que invita a una reflexión sobre la necesidad de aprovechar esta posición en un momento crítico para la defensa europea.
