Andalucía enfrenta un déficit histórico de infraestructuras que persiste a pesar de las promesas realizadas por diferentes administraciones. Esta comunidad, que es la más poblada de España, también se sitúa como la peor financiada desde el inicio del siglo XXI, tal y como revela un informe de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). Las infraestructuras acumuladas en la región son numerosas, con proyectos que aún no han sido ejecutados y obras que permanecen paralizadas, lo que ha contribuido a una creciente insatisfacción entre los ciudadanos.
La situación se agrava a medida que se observan proyectos sin ejecución y sobrecostes en varias provincias. Mientras otras regiones, como Cataluña, reciben más inversiones públicas, Andalucía se convierte en una de las grandes olvidadas en términos de infraestructura. Esto es especialmente evidente en Sevilla, donde la SE-40 aún no ha sido completada a pesar de haber sido planificada hace más de dos décadas. Su avance ha estado marcado por el derroche de recursos, como la compra de una tuneladora que nunca se utilizó, resultando en pérdidas millonarias.
En Málaga, las demandas de mejoras en infraestructuras, como el tren litoral, siguen sin resolverse. Aunque actualmente el proyecto está en fase de estudio, no se anticipa que se complete en su totalidad en un futuro cercano, lo que mantiene la movilidad en la región en un estado crítico. La falta de renovación en las líneas ferroviarias, junto a un tráfico de carretera que colapsa en zonas como la A-7, agrava la situación para los habitantes y empresas de la zona.
Por otro lado, Almería sigue esperando la llegada del AVE, que se prevé para 2029, lo que pone en evidencia un retraso de quince años en las reclamaciones para esta infraestructura. Las obras del tramo Lorca-Vera, que han sido finalmente autorizadas, suman una inversión de 108 millones de euros, pero la conexión con Sevilla y otras provincias aún se encuentra en un estado deficiente. Esta situación también se refleja en las carreteras, donde se requieren mejoras urgentes para facilitar el tránsito.
La situación en Córdoba es igualmente preocupante, con la conversión de la N-432 en autovía aún pendiente desde 2005. Este proyecto, crucial para mejorar la seguridad vial y la capacidad de tráfico, sigue sin ejecutarse a pesar de la elevada siniestralidad. La Variante Oeste también continúa en fase de redacción desde hace más de dos décadas, lo que impide el desarrollo adecuado del tráfico pesado en la ciudad.
Granada no se queda atrás, manteniendo obras esenciales, como la variante de Loja, que lleva más de diez años de retraso. Aunque el Gobierno ha adjudicado el último tramo por 283 millones de euros, la finalización no se prevé hasta 2028, lo que limita el acceso y la movilidad en la región. Además, la conexión ferroviaria con el Puerto de Motril y otras mejoras siguen pendientes, lo que afecta al desarrollo económico local.
En el caso de Huelva, la falta de alta velocidad y conexiones ferroviarias competitivas ha llevado a la provincia a estar entre las peor comunicadas de Andalucía. A pesar de que se han destinado fondos para el diseño del proyecto Sevilla-Huelva-Faro, las obras aún no tienen fecha de inicio. Simultáneamente, Cádiz y Jaén también requieren atención urgente, con la capital jiennense siendo la única de Andalucía sin acceso a la alta velocidad, lo que perpetúa su aislamiento.
La realidad de las infraestructuras hidráulicas también es alarmante. Andalucía alterna entre sequías extremas e inundaciones, y un informe del Observatorio de Sostenibilidad resalta que un 76% de las infraestructuras críticas presentan un riesgo muy grave de inundación. Las obras hidráulicas necesarias para asegurar un suministro adecuado siguen acumulando retrasos y carecen de inversiones, lo que añade presión a un ya complicado panorama. La mejora de conducciones y el refuerzo de infraestructuras son demandas recurrentes en diversas provincias.
En conclusión, la falta de inversiones adecuadas en infraestructuras en Andalucía no solo limita el desarrollo económico de la región, sino que también perpetúa la sensación de aislamiento de las provincias. A medida que las necesidades de los ciudadanos crecen, la esperanza de ver avances en estos proyectos se convierte en una expectativa cada vez más urgente. La conexión y movilidad dentro de la comunidad autónoma son esenciales para su futuro, y es imperativo que se tomen medidas efectivas para abordar esta problemática.
