La Junta de Andalucía ha presentado su nuevo Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), que establece las directrices del desarrollo territorial de la comunidad para los próximos 25 años. Este plan, en su fase final de tramitación, se centra en la creación de un modelo económico que incluye la agricultura ecológica, la ganadería sostenible, el desarrollo de hubs industriales y la regulación del turismo en términos más sostenibles.
El POTA tiene como objetivo principal la organización y estructura del territorio andaluz, sirviendo como referencia para otros planes. Incluye directrices generales que buscan transformar el modelo económico actual hacia uno más innovador y resiliente, teniendo en cuenta los riesgos del cambio climático. A pesar del crecimiento de Andalucía, el plan reconoce la necesidad de afrontar desafíos estructurales significativos para mejorar la competitividad de la región, especialmente en comparación con otras áreas de la Unión Europea.
La comunidad andaluza enfrenta limitaciones en la capitalización del sector privado, con un alto número de microempresas que restringen su capacidad productiva. Además, hay un déficit en la inversión en investigación y desarrollo (I+D+i) en el ámbito privado. Por ello, el POTA destaca la mejora de la competitividad como un principio rector, proponiendo la innovación y digitalización como acciones clave para todos los sectores económicos.
La Junta busca fomentar un ecosistema de innovación que dote a las áreas industriales de infraestructuras de conectividad digital de última generación para facilitar la automatización de procesos. Esto incluye un apoyo específico a la digitalización y robotización de las pymes, garantizando que no solo las grandes industrias se beneficien de estos avances. Además, se plantea la integración de la economía andaluza en sectores estratégicos europeos como el aeroespacial, agroalimentario y digital, impulsando la colaboración entre empresas, universidades y centros tecnológicos.
En cuanto a la sostenibilidad, el POTA establece el proceso de descarbonización y la adaptación al cambio climático como un elemento esencial. Se propone la construcción de áreas industriales sostenibles que utilicen energías renovables y sistemas de economía circular, además de promover espacios colaborativos para la innovación. También se contemplan parques tecnológicos que fomenten la investigación en la industria de transformación de los recursos mineros y la recuperación de zonas degradadas.
La agricultura y ganadería también serán objeto de una “transformación profunda” hacia el año 2050, priorizando la adaptación a los retos del cambio climático. Esto incluye el uso de métodos ecológicos en la mitad de las tierras cultivadas y la promoción de la ganadería ecológica. La gestión eficiente del agua en los regadíos se vuelve crucial, especialmente en zonas con estrés hídrico, donde se desarrollarán proyectos de modernización que incluyan el uso de aguas residuales tratadas.
El turismo se presenta como un motor de desarrollo regional, buscando un mayor equilibrio territorial entre las zonas costeras y el interior. Se pretende atraer a los visitantes hacia el patrimonio cultural y natural, fomentando la descentralización de la oferta turística. El POTA prevé que las ciudades medias del interior se conviertan en una red cohesiva de destinos turísticos, incluyendo propuestas innovadoras como el astroturismo.
Por último, el plan también aboga por la revitalización de zonas comerciales degradadas y el fomento del comercio de proximidad, considerando este último como un elemento estructurador de la vida en los municipios. Se prevé la modernización de mercados municipales y la promoción de grandes superficies comerciales que respeten la integración en el entorno urbano.
En resumen, el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía busca transformar la economía andaluza de manera sostenible, con un enfoque en la innovación y la adaptación a los desafíos actuales, estableciendo un camino hacia un futuro más equilibrado y resiliente.

























