La campaña de producción de aceite de oliva en Jaén ha enfrentado resultados desalentadores, superando las peores expectativas. Un año marcado por lluvias intensas y la presencia de borrascas ha llevado a daños significativos en los cultivos, lo que ha ocasionado que la producción se quede muy por debajo de las cifras previstas. Según los datos de la Agencia de Información y Control Alimentarios, publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la producción de aceite de oliva en la provincia se ha cifrado en 384.286 toneladas, lo que representa una disminución del 20% respecto al pronóstico inicial de 475.000 toneladas.
El impacto climático ha sido severo, con el tiempo inusualmente lluvioso que no solo dificultó el acceso a los campos, sino que también provocó que parte de la cosecha se cayera al suelo. En comparación con la campaña anterior, que logró alcanzar las 560.000 toneladas tras enfrentar dos años de sequía, este año se presenta como un desafío considerable. Sin embargo, se mantiene un escenario relativamente positivo al compararlo con el promedio de las cinco campañas previas, que se sitúa en 395.000 toneladas.
Las condiciones adversas han hecho que Jaén sea la provincia más afectada en el ámbito nacional, donde la producción total a 31 de marzo alcanzó las 1.277.889 toneladas, lo que representa una caída de 100.000 toneladas respecto al aforo inicial. Francisco Elvira, secretario general de COAG Jaén, afirma que el efecto de las borrascas ha sido devastador, incluso provocando que parte de la cosecha no se pudiera recuperar.
A pesar de los bajos niveles de producción, el ritmo de comercialización no parece detenerse. La demanda creciente fuera de las fronteras españolas ha llevado a que, en los primeros meses de la campaña, las ventas alcanzaran las 232.254 toneladas, lo que equivale al 60% de la producción total. Sin embargo, esta tendencia plantea un reto para la próxima campaña, dado que en las 332 almazaras de la provincia aún hay un total de 248.812 toneladas de aceite de oliva que no se han comercializado.
Las organizaciones agrarias advierten que, si se mantiene este ritmo de venta, el mercado podría enfrentar una falta de reservas, lo que afectaría a los precios en el futuro. UPA Jaén ha reportado que hasta ahora se han colocado 746.251 toneladas a nivel nacional, lo que representa un aumento del 3,5% respecto a la campaña anterior. Sin embargo, a pesar de que la demanda es fuerte, los precios en origen no se han ajustado, permaneciendo alrededor de cuatro euros por litro, lo que resulta insuficiente para cubrir los costos de producción.
El gerente de Asaja Jaén, Luis Carlos Valero, ha expresado su preocupación por la estabilidad de los precios, a pesar de que se espera un aumento en las ventas durante el último semestre del año. Actualmente, los precios del aceite virgen extra se han situado entre 4,24 euros y 3,19 euros por litro, lo cual no es sostenible para los productores. Esta situación ha llevado a la comunidad agrícola a cuestionar la lógica del mercado, dado que una oferta reducida debería, en teoría, impulsar los precios al alza.
A medida que se desarrolla la campaña, la expectativa se centra en si los precios finalmente comenzarán a ajustarse de acuerdo con el principio de oferta y demanda. Con el anuncio de una producción a la baja y una comercialización activa, el futuro del sector olivarero en Jaén se presenta incierto, aunque se mantiene la esperanza de que la situación mejore a medida que avance el año.
