La industria del calzado en España, especialmente marcada por los polos industriales de Elche y las comarcas del Vinalopó, se enfrenta a una crisis significativa. Recientemente, dos empresas han cerrado sus puertas, resultando en la pérdida de más de 300 empleos en un breve lapso de tiempo. Entre las afectadas se encuentra el grupo Analco, uno de los principales proveedores auxiliares de la industria zapatera de Alicante, y la marca de zapatos para mujer María Jaén.
El grupo Analco había estado negociando un expediente de regulación de empleo (ERE) durante varios meses. Según informan fuentes sindicales, se había alcanzado un acuerdo con los representantes de los trabajadores a finales del año pasado. Sin embargo, la situación se tornó crítica y la empresa, con más de 50 años de trayectoria, solicitó recientemente un concurso de acreedores para cinco de sus sociedades. Como resultado, cerca de 260 trabajadores se han visto afectados, sin que se respeten las condiciones acordadas anteriormente.
Analco, que opera en localidades como Elche y Catral, e incluso había establecido una fábricas en Casablanca (Marruecos) para competir con mercados de menores costos, ha mantenido actualmente a 88 empleados mientras busca un comprador para parte de su negocio, según lo señalado por el sindicato CCOO.
Por otro lado, la firma que comercializa la marca de zapatos para mujer María Jaén también ha solicitado la declaración de insolvencia de sus cuatro empresas vinculadas. En este caso, se declaró un concurso sin masa, indicando que no cuentan con activos que permitan compensar a sus acreedores, incluidos los propios trabajadores. Este procedimiento ha llevado a la aprobación del concurso y su conclusión, dado que los gastos judiciales serían perjudiciales al no haber bienes que liquidar.
La situación ha forzado la aplicación de un ERE para sus 60 trabajadores, quienes ahora dependen del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) para recibir indemnizaciones, aunque estas son considerablemente menores a las que les corresponderían bajo circunstancias normales, de acuerdo con el sindicato.
Además de los problemas financieros que enfrentan estas empresas, se argumenta que los cambios de tendencia en el mercado han impactado negativamente en la producción tradicional de calzado. En particular, el auge de las zapatillas deportivas ha perjudicado al calzado de diseño clásico y ha llevado a que muchas marcas deslocalicen su producción a países con costes laborales más bajos. Un ejemplo de esta situación es la reciente liquidación de Creaciones SW, una fábrica de Petrer que había producido para la marca de lujo Stuart Weitzman.
La crisis en la industria del calzado se suma a otras dificultades laborales en la región. La empresa de servicios Konecta también ha anunciado un ERE que afectará a 104 trabajadores de su call center, debido a la pérdida de un contrato. Esta concatenación de recortes laborales ha llevado al sindicato CCOO a convocar una manifestación en Elche, que se llevará a cabo este jueves. Los sindicalistas exigen mejoras en las condiciones de salida para los afectados y alternativas laborales, destacando la falta de respuesta por parte de la administración local. La protesta concluirá frente al Ayuntamiento de Linares.
La situación de la industria del calzado en Elche es un reflejo de los desafíos que enfrenta la economía local, exacerbada por la evolución del mercado y la competencia internacional. Las próximas semanas serán cruciales para determinar el futuro de estas empresas y los trabajadores afectados, mientras la comunidad espera respuestas y soluciones efectivas para mitigar el impacto de estas crisis laborales.
