El pasado domingo, el alcalde Juan Fernández estuvo presente en un evento significativo en Linarejos, donde se celebró una comida institucional entre la directiva, el cuerpo técnico y los jugadores del Linares Deportivo y el Real Jaén. Este encuentro tuvo lugar antes del enfrentamiento liguero, programado para las 12 horas de ese día. La cita sirvió para fomentar un ambiente de cordialidad y respeto entre ambos equipos, algo que se espera también se refleje en las aficiones durante el próximo derbi.
Entre los asistentes, se encontraban el presidente del Real Jaén, Sebastián Moya; el director general del Real Jaén, Fran Anera; el presidente del Linares Deportivo, Javier Vallejo; y el director general del club azulillo, Carlos Hita. Estos directivos, acompañados de otros miembros del cuerpo técnico y directivo, compartieron momentos de camaradería antes de que los equipos se enfrentaran en el campo de juego.
El acto incluyó una fotografía oficial en el césped, donde los entrenadores, Manuel Herrero y Miguel de la Fuente, junto con los capitanes Javi Moyano y Hugo Díaz, posaron con las camisetas de sus respectivos equipos. Este gesto simboliza el deseo de ambos clubes de mantener un ambiente positivo y competitivo, que es fundamental en el contexto de un derbi, donde las emociones suelen estar a flor de piel.
El encuentro de ida, celebrado en el estadio de La Victoria, culminó con una victoria para el Linares por 0-1, lo que incrementa la expectación para el partido de vuelta en Linarejos. La rivalidad entre ambos equipos es histórica y se caracteriza por su intensidad, tanto dentro como fuera del campo. La afición espera con ansias el próximo encuentro, que promete ser un espectáculo digno de un derbi andaluz.
Este tipo de iniciativas no solo fortalecen los lazos entre los clubes, sino que también ponen de relieve la importancia del fútbol en la comunidad local. La tradición futbolística en Linares es profunda, y eventos como este ayudan a mantener viva la pasión por el deporte en la región. La Feria de San Agustín, que se celebra anualmente en la ciudad, también refuerza este sentido de comunidad y unidad.
Con la llegada del encuentro, se espera que tanto los jugadores como las aficiones se preparen para un ambiente lleno de energía y emoción. Los clubes lanzan un mensaje claro: más allá de la rivalidad en el campo, hay un deseo compartido de promover el respeto y la hermandad entre los seguidores. Este enfoque positivo es esencial para el desarrollo del deporte y para la cohesión social en Linares.
En conclusión, la comida institucional previa al partido no solo fue una muestra de compañerismo, sino también un recordatorio del papel que el deporte juega en la consolidación de relaciones interpersonales y en la promoción de la cultura local. Con la vista puesta en el partido, la comunidad de Linares se prepara para vivir una jornada intensa, donde el fútbol será el protagonista indiscutible.








































