Durante la celebración de San Blas, se alarga el día con la llegada de una hora más de luz. En localidades como La Carolina, la tradición de bendecir las roscas del santo en panaderías ha comenzado desde el amanecer, extendiéndose a otros municipios del arciprestazgo, entre los que se encuentran Marmolejo, Porcuna, Los Villares, Rus, Iruela y Andújar.
San Blas de Sebaste es reconocido como uno de los 14 santos auxiliares, venerado por su capacidad de sanar diversas dolencias físicas y espirituales. Su especialidad es la salud de la garganta, razón por la cual es el patrón de los otorrinolaringólogos. Además, es celebrado en poblaciones como Cazalilla y La Puerta de Segura.
La tradición de consumir roscas, roscos o rosquillas bendecidas está relacionada con la creencia de que estos dulces ayudan a curar afecciones de la garganta. En la ciudad de Jaén, se conserva una reliquia de San Blas en la iglesia más antigua, la de la Magdalena, donde las rosquillas reciben el agua bendita durante esta festividad.
