El Plan de Movilidad Metropolitana (PMoMe), presentado por el Consell del Botànic, se hizo público en junio de 2022 y contiene varias propuestas, entre las que destaca la necesidad de desdoblar el túnel de Metrovalencia, situado entre las estaciones de Alameda y Bailén. Este proyecto se considera esencial para combatir el colapso de la red de metro radial de la capital y su área metropolitana. Sin embargo, actualmente se encuentra paralizado en un trámite medioambiental crucial.
Los responsables de este plan han argumentado que la ampliación del túnel es fundamental para poder expandir la red de Metrovalencia hacia localidades como Xirivella, Alaquàs y Aldaia, que también se beneficiarían de una parada final en el Barrio del Cristo. Aunque este concepto fue planteado hace cuatro años como una necesidad a «largo plazo», los expertos en movilidad han enfatizado que «si no se amplía la capacidad del túnel de Xàtiva, no se puede solucionar el problema» del tráfico ferroviario.
Desde que se aprobó el PMoMe, han pasado tres gobiernos y dos titulares de transportes, y la propuesta de un nuevo túnel se ha visto congelada tras el cambio de poder en 2023, donde el Partido Popular y Vox asumieron la dirección en la Generalitat. Vicente Dómine, en ese momento secretario autonómico de Infraestructuras, reveló que la iniciativa de desdoblar el túnel había sido puesta en «cuarentena», señalando que el alto costo, estimado en 400 millones de euros en 2021, ha llevado a un cambio de estrategia en la gestión del transporte. Esto se traduce en un intento por mejorar la frecuencia de paso mediante nuevas tecnologías, en lugar de construir un nuevo túnel que implicaría perforar el centro histórico de la ciudad.
A pesar de la paralización pública del proyecto, la tramitación administrativa continuó, y en diciembre de 2023, la Conselleria de Infraestructuras adjudicó a la consultora Sener la elaboración del estudio informativo para el desdoble del túnel. Este contrato, valorado en 464.000 euros, incluye el análisis de la remodelación de las conexiones de Metrovalencia y tiene un plazo de 30 meses para su ejecución. Fuentes de la vicepresidencia tercera y la Conselleria de Medio Ambiente han confirmado que están a la espera de recibir este estudio, que pronto cumplirá su plazo de entrega.
Una vez se complete el estudio informativo, este deberá pasar por los trámites de información pública, así como de alegaciones y supervisión medioambiental. La Conselleria de Infraestructuras tiene la intención de avanzar en la ejecución del túnel, aunque esta se proyecta a largo plazo. La estrategia incluye la posibilidad de licitar las obras por fases, dada la magnitud del proyecto, que está contemplado en el plan de actuaciones 2026-2030 de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV).
Este plan tiene asignada una inversión total de 840 millones de euros en la red de metro y tranvía de València hasta 2030. Esta cantidad se desglosa en varias partidas: 275 millones para modernizar infraestructuras, 240 millones para la expansión de la red, 185 millones para nuevo material móvil, 90 millones para mejorar estaciones y accesibilidad, y 50 millones destinados a finalizar obras tras la dana.
El nuevo túnel proyectado entre las estaciones de Alameda y Bailén «duplicará la capacidad actual del tramo central de Metrovalencia», donde convergen las líneas provenientes del norte, sur y oeste del área metropolitana. Sin embargo, la complejidad del proyecto es considerable, no solo por la inversión inicial, que podría aumentar al momento de la licitación, sino también por la dificultad de realizar obras en el centro de València, donde el subsuelo está lleno de restos arqueológicos.
La realización de este túnel representa un desafío significativo para la planificación del transporte en la ciudad y su área metropolitana. La necesidad de un enfoque sostenible y efectivo es más relevante que nunca, especialmente en un contexto donde la movilidad urbana se convierte en un tema cada vez más crítico para el desarrollo de las ciudades. La situación actual del proyecto del túnel de Metrovalencia es un claro reflejo de estos desafíos y la importancia de abordar la infraestructura de transporte de manera integral.
