Recientemente, varios residentes de Linares han expresado su inquietud tras la propagación en redes sociales de mensajes que advertían sobre la supuesta presencia de dos hermanos venezolanos, Rebeca y Francisco García Álvarez, a quienes se les relaciona con delitos graves. Esta información, que se ha difundido rápidamente, ha generado un clima de alarma social en distintos sectores de la población.
La Policía Nacional ha aclarado que, hasta el momento, no existe ninguna denuncia formal en la provincia de Jaén ni indicios que justifiquen la detención de estas personas. Asimismo, han subrayado que no se ha iniciado ningún procedimiento judicial en España por los hechos que se les atribuyen. Actualmente, se sabe que ambos hermanos han abandonado la localidad y su paradero es incierto. Las autoridades están investigando la procedencia de las acusaciones para determinar la responsabilidad de quienes difunden información no verificada.
Los hermanos García Álvarez se hicieron notorios en los medios de comunicación españoles en mayo de 2024, cuando la Fiscalía de Venezuela y el Ministerio Público solicitaron su localización y detención internacional en el marco de una investigación penal en su país natal. Según el informe oficial, se les imputan delitos como la exhibición de pornografía infantil, asociación ilícita, acoso y promoción del odio, entre otros, relacionados con actividades de acoso a diversas personas, especialmente mujeres y niños, en el municipio de El Hatillo, en Caracas.
Las autoridades venezolanas han denunciado que Rebeca acosó de forma reiterada a varias mujeres, generando un clima de terror psicológico, mientras que Francisco estaría implicado en la difusión de imágenes de menores con connotaciones sexuales en redes sociales y en la colaboración con su hermana en los actos denunciados.
En el mismo mes de mayo de 2024, los hermanos fueron localizados y detenidos en Madrid, gracias a la colaboración de la Policía Nacional, tras recibir un aviso de las autoridades venezolanas. Sin embargo, en un primer momento fueron puestos en libertad en España por falta de una orden de detención internacional activa. Posteriormente, tras una coordinación con las autoridades de Venezuela, se emitió una orden de detención internacional, llevando a los hermanos a prisión provisional mientras se gestiona su posible extradición.
Las acusaciones formuladas por la justicia venezolana, que cuentan con el respaldo de una orden de aprehensión y la aprobación del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, están fundamentadas en hechos que, según las fiscalías, habrían tenido lugar durante varios años en su país de origen.
La difusión de estas imágenes y acusaciones sin verificación ha desatado un debate sobre la responsabilidad que conlleva la publicación de información sensible, ya que puede afectar gravemente la reputación y seguridad de las personas involucradas. Las fuerzas de seguridad españolas han advertido sobre los riesgos legales de propagar rumores o datos personales sin justificación judicial, instando a la población a contrastar la información con fuentes oficiales antes de compartirla.
En Linares, la alarma generada ha captado la atención de las autoridades, aunque hasta ahora no existe una base jurídica o probatoria en territorio español que sustente las acusaciones que circulan en redes sociales. Este caso pone de relieve la importancia de manejar con cautela la información en un contexto donde la desinformación puede tener consecuencias muy serias.