El pasado sábado, un grupo de fieles de varias parroquias de la Puerta de Andalucía realizó una visita a diversas comunidades de clausura en la capital. Este recorrido, que comenzó a las 9 de la mañana desde la parroquia de la Inmaculada en La Carolina, reunió a hermanos de las parroquias de Santa Elena, Navas de Tolosa, La Carolina y Carboneros.
Los participantes fueron recibidos en cada convento con una calidez notable. Las religiosas compartieron sus experiencias y testimonios, describiendo su vida consagrada a través de palabras como “alegría, entrega, fraternidad, felicidad, libertad, paz y generosidad”. Este encuentro permitió a los visitantes conocer más sobre la vida de estas comunidades y el significado de su vocación.
Durante la jornada, los asistentes pudieron dialogar con las hermanas, conociendo sus nombres, orígenes y los carismas que guían sus vidas. En el convento de las Bernardas, los fieles disfrutaron de dulces elaborados por las religiosas, mientras que en San Clemente, donde se encuentra la comunidad de las Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada, participaron en una eucaristía presidida por el párroco D. Germán García Aguilera. Este evento fue una oportunidad para reflexionar sobre la entrega a Dios y a los demás, basado en la oración y el servicio.
En el Monasterio de Santa Clara, las Clarisas ofrecieron un cálido recibimiento y un almuerzo preparado por ellas. La jornada también incluyó momentos de diálogo, villancicos y un ambiente de convivencia fraterna. Tras la visita al convento de la Purísima Concepción, la jornada culminó en el convento de Santa Teresa de Jesús, donde los participantes se unieron en oración y convivencia.
Como muestra de agradecimiento por la hospitalidad recibida en los diferentes conventos, se entregaron bolsas de alimentos a cada comunidad, reconociendo así su valiosa contribución a la vida de la Iglesia. Esta experiencia no solo permitió apreciar el trabajo que realizan las religiosas, sino que también destacó la importancia de su dedicación a la comunidad y a la oración.
La jornada, aunque fría debido a la época del año, comenzó y terminó con un ambiente cálido por la generosidad y entrega de estas mujeres que han consagrado sus vidas a Dios. A través de esta visita, los fieles pudieron reflexionar sobre el significado de la vida consagrada y la importancia del servicio en la comunidad cristiana.
Finalmente, se agradeció a Dios por la experiencia vivida, que dejó en los corazones de los asistentes una profunda apreciación por el compromiso de las religiosas. Estas mujeres, que con su entrega se sienten elegidas por Dios, continúan siendo un faro de esperanza para la comunidad.
