La emblemática marca automovilística Santana regresa a Linares, trayendo consigo una renovada identidad industrial para la ciudad tras un parón de 15 años. El cierre de la fábrica en 2011 marcó el final de una era, pero ahora, la reactivación de la producción promete un nuevo impulso económico y emocional para la comarca. La historia de Santana está íntimamente entrelazada con el desarrollo social y económico de Linares, como lo evidencian las generaciones que crecieron con la empresa.
Desde el cierre, el esfuerzo por reindustrializar la zona ha sido constante. María Jerez, gerente de la Cámara de Comercio de Linares, subraya que desde 2012 se ha trabajado de manera colaborativa con diversas instituciones para facilitar este proceso. En este sentido, el 2023 se presenta como un punto de inflexión, donde se ha decidido relanzar la marca de la mano de Grupo JPG y otros socios, tal como lo explica Edu Blanco, CEO de Santana Motors, quien destaca la importancia de seguir la historia de la empresa desde su fundación en 1956.
La nueva etapa de Santana se apoya en alianzas internacionales, especialmente con empresas chinas como Zhengzhou y Anhui Coronet. Este enfoque ha permitido reiniciar la actividad en la fábrica de Linares, donde ya se están ensamblando unidades del modelo Santana 400. Este vehículo llega desmantelado en 110 piezas, que son montadas en la planta para su posterior comercialización en Europa. Según Blanco, “estamos teniendo mucha demanda” y las expectativas para este primer año son de entre 2.700 y 3.000 unidades.
El crecimiento de la producción no solo está limitado a este modelo, ya que se prevén nuevos lanzamientos en colaboración con el grupo asiático BAIC, incluyendo tres modelos adicionales con tracción integral. Este impulso no solo generará empleo, sino que también se busca fomentar la industria local al atraer a empresas que se comprometan a transferir tecnología y a producir en la región. Blanco afirma que “estamos trabajando para localizar hasta un 60%” de la producción en Linares.
La reindustrialización también impacta en el ámbito educativo. Manuel Valverde, director de la Escuela Politécnica Superior de Linares, menciona que la Universidad de Jaén se está adaptando a las necesidades del mercado con grados enfocados en la transformación digital y análisis de datos. La idea es formar profesionales cualificados que puedan integrarse en el nuevo entorno laboral que se está generando en la ciudad.
El regreso de Santana ha renovado la esperanza en Linares, que había estado marcada por años de desilusión tras el cierre de la fábrica. Según Jerez, “ha habido años de mucha desilusión”, pero la comunidad ha demostrado su resiliencia y está experimentando un renacer emocional que se traduce en orgullo y alegría. La recuperación de la actividad industrial es vista como un rayo de luz después de años de oscuridad, como expresa José Luis Martín, un extrabajador de Santana.
El cierre de 2011 dejó una profunda herida en la comunidad. Martín describe el impacto emocional de la clausura como “como si se mueren tus padres”, reflejando la conexión que muchos tienen con la empresa. A pesar de las dificultades, las perspectivas son optimistas, y la combinación de nuevas inversiones y el renacer de Santana están llevando a Linares hacia un futuro industrial prometedor.
Iniciativas como CETEDEX y la llegada de nuevas empresas también están contribuyendo a consolidar a Linares como un polo industrial. Virgilio García, CEO de Novaindef, resalta que se está atrayendo talento, lo que generará un ambiente de excelencia. Con esto, se espera que la ciudad crezca y se desarrolle a nivel industrial y económico en los próximos años.
A pesar de los avances, todavía hay desafíos por enfrentar. Edu Blanco hace un llamado para culminar las mejoras en la infraestructura ferroviaria, lo que facilitaría la llegada de más empresas a la región. Para los antiguos trabajadores, la esperanza de un futuro mejor convive con la memoria de lo que significó Santana para Linares. “Es como si vinieran unos sanadores… y vuelven otra vez a la vida”, dice Martín, aludiendo al regreso de la actividad en la fábrica.
Con la producción en marcha, las nuevas inversiones y el orgullo recuperado, Linares se encuentra en una nueva etapa marcada por la industria y la innovación, lo que augura un futuro más esperanzador para sus habitantes.