La ciudad de Linares ha recibido con profundo pesar la noticia del fallecimiento de Jaime Poyatos Ayala, un destacado periodista local, que ha dejado un vacío notable en la comunidad. Poyatos, nacido en 1973, falleció de manera repentina, dejando tras de sí una trayectoria profesional que ha marcado a varias generaciones de linarenses. Su labor en medios como 7TV Linares y Vivir Linares lo convirtió en una voz familiar para la población, que valoraba su forma precisa y honesta de informar sobre la actualidad local.
Antes de su etapa en Linares, Poyatos había trabajado en Onda Cero, Diario de Málaga y Tveo Televisión. En cada uno de estos medios, desarrolló un estilo caracterizado por su rigor y sensibilidad, entendiendo el periodismo como un servicio a la comunidad. La esencia de su carácter personal se reflejaba en su trabajo, donde siempre mostraba cercanía y empatía hacia aquellos a quienes informaba. Quienes lo conocieron destacan su habilidad para escuchar y su disposición constante a ayudar, atributos que lo convirtieron en un periodista querido y respetado.
A lo largo de su carrera, Poyatos también dejó una huella profunda en la Semana Santa de Linares. No solo como cronista, sino como un miembro activo de las tradiciones locales. Su estrecha relación con la Real Cofradía y Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Señora de la Esperanza fue un testimonio de su compromiso con la cultura cofrade. En 2012, asumió el honor de ser pregonero de la Semana Santa, un momento que refleja su conexión emocional con esta festividad.
Desde su papel en los medios, se destacó por crear un relato conjunto que unía a todas las cofradías y hermandades de la ciudad, mostrando su día a día con respeto y profundidad. Su programa, Luz de Pasión, se convirtió en un referente para los que viven con intensidad y devoción esta tradición.
Tras conocerse su fallecimiento, diversas instituciones, colectivos sociales y culturales han expresado su dolor en redes sociales. Muchos mensajes han resaltado no solo su labor profesional, sino también su calidad humana, su trato cercano y su disposición para ayudar a los demás. Aquellos que trabajaron junto a él subrayan su generosidad y su manera discreta de estar presente, sin buscar protagonismo.
La muerte de Poyatos ha dejado un vacío no solo en las redacciones, sino también en las calles y templos de Linares, donde su ausencia se sentirá en cada relato que se cuente a partir de ahora sin su singular perspectiva. Su legado, forjado entre noticias y micrófonos, perdurará en la memoria colectiva de la ciudad, dejando un impacto más allá de lo profesional. Linares no solo despide a un periodista, sino a una buena persona que supo dejar una huella significativa en todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo.
Con su partida, se cierra un capítulo importante en la historia del periodismo local. La comunidad linarense recordará a Poyatos no solo por su trabajo, sino por la forma en que se dedicó a vivir y cuidar de su entorno, convirtiéndose en un ejemplo de cómo el periodismo puede ser también una forma de construir comunidad. Su legado permanecerá presente en cada rincón de Linares, donde su voz y su humanidad seguirán resonando.





























