El panorama político andaluz se encuentra en un momento de transición, marcado por la reaparición de figuras conocidas que habían dejado el escenario autonómico. En este contexto, dos destacados representantes de la izquierda, Antonio Maíllo y María Jesús Montero, han decidido regresar a la contienda electoral, lo que sugiere una falta de renovación en las filas de los partidos de izquierda.
Las próximas elecciones andaluzas, previstas para la primavera de 2026, presentan un escenario donde las formaciones de izquierda optan por recurrir a candidatos con experiencia en vez de apostar por nuevas caras. Esta estrategia se debe, en parte, a la percepción de que no existen líderes emergentes que puedan asumir estos roles críticos. Así, los partidos se ven obligados a volver a utilizar nombres del pasado para enfrentarse al actual presidente, Juanma Moreno, quien continúa consolidando su liderazgo.
Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida, ha anunciado su intención de ser el cabeza de lista de Por Andalucía en las próximas elecciones. Este anuncio, realizado en Sevilla, marca su retorno a la política autonómica, donde ya había sido un participante activo. Maíllo, originario de Lucena y con formación en Filología clásica, ha dedicado gran parte de su vida a la enseñanza y la política, habiendo sido diputado autonómico y portavoz parlamentario en su anterior etapa.
Su trayectoria incluye un paso por el ámbito municipal como concejal del Partido Comunista en Aracena, así como un período como senador por Huelva. A lo largo de su carrera, Maíllo ha estado involucrado en diversas comisiones parlamentarias que han abordado temas fundamentales para la comunidad, como la educación y la administración local. Tras una pausa en su carrera política, motivada por motivos de salud, su regreso se presenta como una oportunidad para retomar el debate sobre cuestiones que ya son familiares para él.
Por otro lado, María Jesús Montero, actual ministra de Hacienda y figura reconocida del PSOE, también está en la senda de regresar al ámbito autonómico. Su trayectoria en la Junta de Andalucía se extendió desde 2004 hasta su traslado a Madrid en 2018, justo antes de la pérdida del gobierno por parte de su partido. Montero ha sido clave en diversas áreas de la administración andaluza, incluyendo la salud y la hacienda, y su regreso podría reavivar el interés en un partido que ha visto cómo su influencia ha disminuido en años recientes.
Montero, quien ha sido designada secretaria general del PSOE-A, se enfrenta a un retorno complejo al Parlamento andaluz, donde deberá abordar temas de gran relevancia como la sanidad y la educación, áreas en las que ya posee una vasta experiencia. Su regreso se produce en un momento en que el partido busca recuperarse de un periodo de estancamiento, y aunque su enfoque podría estar más centrado en la política nacional, su papel en Andalucía sigue siendo crucial.
Con la apuesta por estos veteranos, tanto la izquierda como el PSOE parecen estar en una búsqueda de estabilidad y continuidad, aunque la falta de nuevas figuras puede ser vista como un signo de debilidad. Es evidente que el actual escenario político andaluz requiere un análisis detenido, ya que la reaparición de Maíllo y Montero podría influir significativamente en la dinámica de los próximos comicios. De este modo, el regreso de estas figuras consolida la idea de que la política andaluza, en muchas ocasiones, se encuentra marcada por ciclos y continuidades, en lugar de rupturas y cambios generacionales.
Así, los próximos meses serán decisivos para observar cómo ambos candidatos logran adaptar su experiencia a los desafíos actuales, con la esperanza de que su regreso impulse una revitalización en la política andaluza. La atención se centrará en cómo estas figuras históricas enfrentan a sus contrincantes, en un contexto donde el liderazgo de Juanma Moreno sigue siendo un factor clave a tener en cuenta.





























