El reciente llamado del líder de ERC, Gabriel Rufián, para la unificación de las fuerzas de izquierdas ante el crecimiento de Vox ha puesto en el centro del debate a Adelante Andalucía. Este partido andalucista ha sido mencionado junto a otras formaciones nacionalistas e independentistas como Bildu, BNG y Compromís, con las que comparte ciertas estrategias tanto en el Congreso como en el Parlamento Europeo.
Adelante Andalucía ha buscado capitalizar este aumento de visibilidad, aunque, al mismo tiempo, se mantiene alejado de las disputas que se producen en Madrid. El enfoque del partido se centra en fortalecer su presencia en las elecciones autonómicas, consideradas por ellos como un “gran Rubicón” para consolidar su proyecto político. “Cuando lleguen las generales, nos presentaremos. Pero ahora vamos a aislarnos del debate estatal de las izquierdas”, afirmó José Ignacio García, candidato a la Presidencia de la Junta y portavoz parlamentario de la formación.
En este contexto, el partido ha estado aprovechando la popularidad que les ha brindado el debate de Rufián y el éxito reciente de Chunta en Aragón, que ha logrado duplicar sus escaños. “Estamos de moda”, bromeó García, reconociendo que están gestionando este momento de atención en plena precampaña para las elecciones andaluzas.
El llamamiento de Rufián no es un tema nuevo en Andalucía, ya que la región ha sido un campo de tensiones internas entre las fuerzas progresistas en la última década, con varias coaliciones fallidas. La actual versión de Adelante Andalucía es el resultado de una escisión de la coalición anterior entre Podemos e IU, que fue refundada en 2021 como un partido autónomo y que actualmente cuenta con dos diputados en el Parlamento. En las elecciones de 2022, este partido consiguió entrar en la Cámara autonómica con un total de 167.970 votos, lo que representa un 4,58% del total.
El objetivo de Adelante Andalucía en los próximos comicios no es solo mantener su representación, sino crecer para alcanzar al menos cinco diputados, lo que les permitiría formar un grupo parlamentario propio. García ha establecido que su posicionamiento ideológico es similar al de Por Andalucía, pero con un principio claro: “jamás entrarán en un gobierno de coalición con el PSOE”.
En un escenario donde la mayoría absoluta de Juanma Moreno parece probable, Adelante Andalucía intenta equilibrar el optimismo por sus perspectivas políticas con la adversidad que representa el auge de la derecha. “Estamos construyendo un partido a contrapelo”, reconoció García, quien insiste en que su único adversario es la derecha, evitando la competencia directa con otras formaciones de izquierda.
El discurso del partido se enfoca en movilizar a un electorado progresista que demanda una oposición fuerte frente al Gobierno de Moreno. Además, hay un intento por atraer a aquellos votantes socialistas que se abstuvieron en las últimas elecciones autonómicas, considerando que hay un potencial de medio millón de votantes que no acudieron a las urnas. “No se trata de competir entre nosotros, sino de todos contra la abstención”, argumentó García.
En cuanto a su estrategia de campaña, Adelante Andalucía ha puesto en marcha un enfoque de “puerta a puerta”, importado de experiencias exitosas de la izquierda alemana. Desde noviembre, han realizado visitas a ciudadanos para escuchar de primera mano sus problemas. “Desde entonces hemos hecho siete salidas, en parejas de dos”, explicó Ana Fernández, responsable de la campaña. Hasta la fecha, han encontrado tanto receptividad como rechazo entre los vecinos.
A pesar de contar con unos 120 voluntarios, Adelante Andalucía no ha revelado el número exacto de afiliados por temor a un uso indebido de esa información. Aun así, el partido se presenta como una de las pocas fuerzas de oposición que ha logrado que una propuesta de ley relacionada con la gratuidad de las gafas para menores sea aceptada en el Parlamento andaluz, mostrando así su capacidad de influencia a pesar de su tamaño.
Con desafíos significativos por delante, Adelante Andalucía se enfrenta a un panorama político complejo, donde la consolidación de su marca y la construcción de un relato propio son claves para su futuro. Con una campaña basada en la escucha activa y la conexión con los ciudadanos, el partido espera marcar la diferencia en las próximas elecciones autonómicas.
