El subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, ha expresado su descontento hacia el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, en relación con las obras del AVE y su controversia en la provincia. Salas acusa al presidente de “enfrentar territorios” y de propagar informaciones erróneas sobre las pérdidas económicas que estas obras habrían generado.
Durante una comparecencia ante los medios, Salas criticó el enfoque del Gobierno andaluz, afirmando que este se presenta como moderado, mientras que su discurso es, de hecho, irresponsable y desleal. Además, señala que, de estar ocurriendo una situación similar en Cataluña, el presidente no intentaría dividir a comunidades que han convivido en armonía durante años.
El subdelegado ha desafiado especialmente las cifras relacionadas con el impacto económico derivado de los problemas en la red ferroviaria, estimadas por algunos sectores en 1.300 millones de euros únicamente en Málaga. “Es evidente que esto es falso. Hay que ser serios. La gente no es tonta”, ha afirmado con contundencia.
Salas también recordó que la Junta de Andalucía había estimado previamente el impacto económico de la Semana Santa en unos 500 millones de euros el año pasado, una cifra que contrasta notablemente con las pérdidas ahora reclamadas. En este sentido, defendió la actuación de Adif, destacando que la seguridad debe ser la prioridad y que se están utilizando todos los recursos disponibles para resolver el problema.
El tono de Salas se intensificó al referirse a los dirigentes del Partido Popular de Málaga, a quienes calificó de “carroñeros políticos”, criticando sus declaraciones y señalando que muestran un “bajísimo nivel intelectual” en sus críticas hacia la gestión del Gobierno.
En este contexto, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha salido al paso de las acusaciones de la Junta de Andalucía, desmintiendo la información errónea sobre la situación de las infraestructuras ferroviarias. Puente ha utilizado medios digitales para explicar las razones detrás del corte en la línea de alta velocidad entre Sevilla y Málaga, señalando el alcance de los trabajos necesarios y criticando a la derecha andaluza por su actitud, que califica de infantil.
Los comentarios de Puente han sido acompañados por un video donde se detallan las acciones que se están llevando a cabo y se desmienten las manipulaciones mediáticas. A través de esta plataforma, el ministro ha buscado aclarar la situación y ofrecer transparencia a los ciudadanos sobre los trabajos en curso.
Desde el ámbito socialista en Málaga, también se han alzado voces críticas contra el Partido Popular. El parlamentario nacional Ignacio López Cano ha reprochado a los populares su falta de soluciones ante la crisis, subrayando que el PP tiene respuestas para problemas que no son de su competencia, como los ferrocarriles, pero no ofrece alternativas para cuestiones que sí dependen de ellos, como la sanidad o la vivienda.
Este conflicto en torno a las obras del AVE plantea interrogantes sobre la eficacia del manejo político y la comunicación de ambas partes implicadas. La situación refleja no solo tensiones entre los diferentes niveles de gobierno, sino también cómo las narrativas pueden influir en la percepción pública y en el clima social en Andalucía.
Las declaraciones de Salas y Puente ponen de relieve la relevancia de la transparencia en la gestión pública y la necesidad de un discurso constructivo que favorezca la colaboración entre distintas regiones, en lugar de fomentar divisiones.
A medida que la situación se desarrolla, será crucial observar cómo se solventan estos conflictos y qué impacto tendrán en la relación entre la Junta de Andalucía y el Gobierno central, así como en la percepción de los ciudadanos sobre la gestión de servicios esenciales como el ferroviario.




























