Junts ha presentado un conjunto de preguntas en el Congreso con el propósito de aclarar por qué no se activaron los protocolos antirracistas de manera inmediata durante el partido amistoso entre las selecciones de España y Egipto, que tuvo lugar en el RCDE Stadium el pasado martes. Según la denuncia de Junts, en el transcurso del encuentro se escucharon varios cánticos antimusulmanes.
En un comunicado, la formación política ha expresado su inquietud por lo que consideran una «persecución sistemática» contra el independentismo, especialmente en relación con la retirada de senyeras y esteladas en eventos deportivos. En este contexto, han interpelado al gobierno español para saber si se prevén instrucciones a las fuerzas de seguridad para evitar la prohibición de exhibir estos símbolos en eventos deportivos.
Asimismo, Junts ha planteado preguntas al Consejo Superior de Deportes (CSD), el organismo encargado de supervisar estas situaciones, sobre si se solicitarán explicaciones a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). En particular, indagan por qué el delegado en el campo no solicitó la suspensión temporal del encuentro ni activó los protocolos pertinentes ante los incidentes informados. También cuestionan si el CSD tiene conocimiento de alguna instrucción que justificara esta falta de acción, con el objetivo de «no ampliar el foco de atención del incidente islamófobo».
Esta iniciativa parlamentaria también incluye una solicitud al gobierno para que explique si considera que organizar el Mundial de fútbol de 2030 tiene mayor prioridad que la defensa de los valores democráticos fundamentales.
Por otro lado, Junts ha indicado que en el amistoso entre España y Egipto se escucharon cánticos con contenido político explícito. En este sentido, se pudieron oír expresiones como «Puigdemont a la cárcel», así como insultos dirigidos al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.
La situación pone de manifiesto la creciente preocupación en torno a cómo se manejan los valores democráticos en el ámbito deportivo, especialmente en eventos que atraen la atención internacional. La falta de acción durante un incidente tan relevante puede tener repercusiones para el CSD y la RFEF, además de poner en tela de juicio el compromiso del gobierno en la defensa de la convivencia y el respeto mutuo en espacios públicos.
El debate sobre la organización del próximo Mundial de fútbol de 2030 también añade una capa de complejidad. A medida que se acercan las fechas del evento, las instituciones deberán considerar cómo se alinean estas prioridades con la necesidad de garantizar un ambiente seguro y respetuoso en todos los aspectos del deporte.
En definitiva, la respuesta del gobierno a estas cuestiones planteadas por Junts será crucial no solo para aclarar el episodio ocurrido en el partido, sino también para sentar un precedente en la forma en que se abordan situaciones de discriminación y tensiones políticas en el contexto deportivo. La sociedad espera que las instituciones actúen de manera decidida y efectiva para evitar que incidentes de esta naturaleza se repitan en el futuro y para asegurar un ambiente de respeto en todos los eventos deportivos.
