La reciente escalada de tensión en el ámbito internacional, derivada del ataque de Estados Unidos contra Irán, ha reactivado el debate acerca del uso de la Base Naval de Rota y la Base Aérea de Morón. En este contexto, el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), ha sido objeto de críticas por su falta de pronunciamiento sobre el papel de Andalucía en las operaciones militares en curso. A su vez, se le acusa de alinear su postura con la política de la derecha internacional, lo que ha suscitado la desaprobación de sectores de la izquierda andaluza que vinculan esta actitud con el discurso del trumpismo.
Las críticas provienen de diversos ámbitos políticos y sociales, que reprochan al líder del PP andaluz que priorice la alineación con estrategias internacionales en lugar de defender los intereses de la comunidad autónoma. Colectivos pacifistas y organizaciones de izquierda han advertido sobre el riesgo de que Andalucía se convierta en un punto estratégico en una escalada militar. Sin embargo, desde la Junta se ha adoptado una postura de perfil bajo en este asunto.
Este silencio ha sido interpretado como un acto de alineación con la política exterior estadounidense, frente a la clara postura del Gobierno de España, liderado por Pedro Sánchez, que ha manifestado que no se permitirá el uso de estas instalaciones militares para acciones que puedan intensificar el conflicto. Esta falta de una posición pública definida por parte del Ejecutivo andaluz contrasta con la firmeza del Gobierno central.
Las reacciones no se han hecho esperar. Las formaciones de izquierda han calificado el silencio de Moreno Bonilla como un “silencio atronador” ante una situación que impacta de lleno en el territorio andaluz. Consideran que Andalucía “no es el cortijo de Trump” y exigen una declaración institucional que defienda la paz y se oponga a la utilización del territorio en operaciones militares internacionales.
En respuesta a esta situación, diversos colectivos sociales han convocado movilizaciones en diferentes ciudades de Andalucía, demandando el cierre de las bases militares y el compromiso de que la comunidad no participe en ninguna escalada bélica. Estas protestas se producen en un clima de creciente inquietud social respecto al rol que las instalaciones militares podrían desempeñar en el contexto actual.
En contraposición a la postura del Gobierno andaluz, la vicepresidenta primera del Gobierno y secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, ha expresado una oposición clara a cualquier tipo de escalada militar. Su mensaje se ha centrado en el lema del “no a la guerra” en Andalucía, insistiendo en que la prioridad debe ser la defensa de la paz y de los intereses de la ciudadanía de la comunidad.
Montero ha criticado que Moreno Bonilla dirija su atención hacia cuestiones comerciales y económicas mientras elude pronunciarse sobre el conflicto internacional y el papel que podrían asumir las bases militares andaluzas. Para el PSOE andaluz, la actitud del presidente refleja una estrategia que favorece el enfrentamiento con el Gobierno central y una sintonía con la derecha nacional e internacional.
Las críticas hacia Moreno Bonilla también han tomado en cuenta el tono de sus declaraciones públicas. El presidente andaluz ha arremetido contra Pedro Sánchez, acusándolo de llevar a España hacia un aislamiento en Europa. Sin embargo, opositores consideran que este discurso se asemeja al de la derecha internacional y a líderes como Donald Trump, así como a referentes de la derecha española.
Desde sectores progresistas, se acusa a Moreno Bonilla de adoptar un enfoque político más alineado con la estrategia de confrontación de la derecha global que con la defensa de los intereses concretos de Andalucía. A medida que las tensiones internacionales continúan, el debate sobre el papel de Andalucía en estas dinámicas cobra mayor relevancia, y la presión sobre el Gobierno andaluz para que tome una posición clara se incrementa.
