La sanidad será el tema central de la campaña electoral de la izquierda en Andalucía, que comenzará el 1 de mayo y culminará en las urnas el 17 de mayo. Esta elección resulta crucial, dado que refleja las consecuencias de la gestión del presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla, durante los últimos siete años, con especial atención a los últimos cuatro, en los que ha disfrutado de mayoría absoluta.
Según indican varias encuestas, la percepción ciudadana es que la sanidad ha empeorado en los últimos años en la comunidad, al igual que otros servicios públicos. La oposición señala que hay hasta dos millones de andaluces en listas de espera sanitarias y destaca que se han trasladado 4.600 millones de euros a la sanidad privada. Un informe del Consejo Andaluz del Colegio de Médicos revela que Andalucía ha perdido más de 1.000 médicos en dos años, lo que equivale a una media de 53 profesionales mensuales, sin contar con otros especialistas que han abandonado el sistema, principalmente por condiciones laborales deterioradas y escasas oportunidades.
En este contexto, se destaca que la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Sanidad, ha dejado sin ejecutar el 65% del presupuesto destinado a inversiones sanitarias para el año 2025. En el pasado año, el gobierno de Moreno disponía de un presupuesto total para estas inversiones de 723.999.537 euros, de los cuales solo se invirtieron 253.753.461 euros, dejando un 65% sin invertir.
Los fondos destinados a la sanidad provienen en gran medida de programas europeos, como los fondos FEDER y del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, que incluyen iniciativas como el Programa de Impulso a la Rehabilitación de los Edificios Públicos y el PERTE Salud Digital Avanzada. Sin embargo, la mayoría de los fondos no ejecutados son precisamente aquellos de origen europeo o estatal. Hasta ahora, la Junta ha utilizado aproximadamente el 15% de los fondos de la UE para sanidad en 2025 y el 60% de los fondos estatales. No obstante, los fondos propios de la Junta sí se han ejecutado en un 99%, abarcando salarios y otras inversiones.
A pesar del incremento en las inversiones estatales y europeas desde 2018, la realidad es que la aportación de la Junta de Andalucía ha disminuido notablemente. En 2025, la contribución inicial para inversiones sanitarias era de 562.814.233 euros, aunque finalmente superó la cifra mencionada. De esa cantidad, la Junta solo aportaba 26.610.950 euros (4,7%), comparado con los 48.417.495 euros que se destinaron en 2018, representando un 42% del total.
La situación actual ha llevado a la izquierda andaluza a cuestionar la gestión sanitaria de Moreno Bonilla, señalando especialmente su legislatura reciente marcada por una contraposición de modelos. Mientras que el PP sostiene que la gestión va bien, la oposición intenta alertar a la ciudadanía sobre los problemas de listas de espera, el colapso en los servicios asistenciales y la falta de personal en hospitales.
Recientemente, el Barómetro Sanitario 2025 elaborado por el Ministerio de Sanidad reflejó que Andalucía tiene la peor valoración de su sistema sanitario en el país, con tan solo un 38,8% de opiniones positivas, frente al 51,6% de media nacional. La comunidad presenta también el peor dato en tiempo de espera para acceder a la Atención Primaria, con una media de 11,16 días, muy por encima de la media nacional de 9,15 días.
Este retraso no solo afecta a la calidad del servicio, sino que repercute negativamente en la detección precoz de enfermedades y en la sobrecarga del sistema hospitalario. La situación actual exige una reflexión profunda sobre hacia dónde debe dirigirse la sanidad andaluza y cómo garantizar un acceso equitativo y de calidad a los servicios de salud.





























