El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha compartido este Miércoles Santo una evaluación positiva del impacto turístico de la Semana Santa en la comunidad autónoma. Durante su visita a la hermandad de Zamarrilla en Málaga, el mandatario destacó que está recibiendo información alentadora acerca de las reservas de última hora, lo que indica un interés creciente por disfrutar de estas festividades en un «destino seguro» como es Andalucía.
En sus declaraciones a los medios, Moreno subrayó que, aunque aún no cuenta con cifras definitivas, la percepción general sobre la celebración es favorable, impulsada por un clima primaveral que ha favorecido la afluencia de visitantes. Según el presidente, «no hace calor ni frío», lo que ha contribuido a que muchas personas opten por la región para vivir estas tradiciones.
El presidente resaltó que los primeros días de la Semana Santa han mostrado buenos resultados, basándose en las conversaciones mantenidas con representantes del sector de la hostelería y la restauración, quienes confirmaron un aumento en la actividad. Sin embargo, pidió prudencia y sugirió esperar a la finalización de la festividad para obtener una visión completa de la situación.
Moreno también hizo hincapié en la complejidad organizativa de esta celebración, que involucra a decenas de miles de personas en las calles. «Es un evento que requiere una coordinación exhaustiva entre fuerzas de seguridad y servicios de emergencia», explicó. En este sentido, mencionó que durante noches clave, como el Miércoles o el Jueves Santo, se concentran millones de asistentes, lo que exige un despliegue adecuado para garantizar la seguridad de todos.
El presidente, que admitió no sentirse completamente tranquilo hasta el domingo de Resurrección, expresó su deseo de que la celebración transcurra sin incidentes. «Esperamos que todo se desarrolle con normalidad, que no haya ocurrido ningún contratiempo, lo que es fundamental», concluyó. Este enfoque proactivo resalta la importancia que la Semana Santa tiene no solo para los creyentes, sino también para la economía local, ya que el turismo es un motor clave para la región.







































