El Gobierno andaluz ha expresado su rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, enfatizando que es necesario implementar medidas que protejan los intereses del sector agrícola andaluz. Así lo manifestó el consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, tras la votación en el Parlamento Europeo, donde se abordó el tratado. El consejero subrayó que «este tratado no debe aplicarse si no se establecen y se cumplen las medidas de salvaguarda para el campo y los agricultores de Andalucía».
Fernández-Pacheco argumentó que el acuerdo podría abrir la puerta a una situación en la que el Consejo de Europa lo active sin las protecciones que el Gobierno andaluz ha defendido. Afirmó que «es imposible» que este tratado comercial avance sin las garantías pertinentes, ya que no se estaría protegiendo adecuadamente a los productos locales, permitiendo la importación de artículos que contienen sustancias prohibidas en la UE.
El rechazo a este acuerdo no solo proviene del ejecutivo autonómico, sino que también es compartido por las principales organizaciones agrarias de Andalucía, tales como Asaja, COAG, Cooperativas Agroalimentarias y UPA. Estas organizaciones han convocado movilizaciones para el 29 de enero en ciudades como Málaga y Córdoba, buscando expresar su descontento con el acuerdo, al considerar que el sector agrario se utiliza «como moneda de cambio».
Las críticas hacia el acuerdo se intensifican ante los recortes proyectados en el futuro presupuesto de la Política Agraria Común (PAC), lo cual podría amenazar la estructura agraria actual y, por ende, el futuro de la agricultura y ganadería en Andalucía. La comunidad ya enfrenta desafíos significativos, como el aumento de los costes de producción y una creciente burocracia que complica la actividad agrícola.
En el último pleno del Parlamento Europeo, el acuerdo con Mercosur sufrió un revés, siendo denunciado ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) por una estrecha diferencia de diez votos. Esta decisión suspende efectivamente el proceso de ratificación del pacto, aunque su aplicación provisional no está necesariamente paralizada, ya que depende de la Comisión Europea.
El consejero reafirmó que el futuro del sector agrícola en Andalucía no puede estar en riesgo, enfatizando que las condiciones ambientales deben ser las mismas para garantizar una competencia justa. Resaltó la importancia de que se respeten las medidas de salvaguarda, ya que su ausencia podría perjudicar gravemente a los agricultores y ganaderos de la región.
En el contexto actual, la agricultura andaluza ya se enfrenta a problemas como un incremento en los costes de energía y fertilizantes, lo que agrava aún más la situación. La posición del Gobierno andaluz y de las organizaciones agrarias es clara: sin unas condiciones adecuadas y sin la implementación de salvaguardias efectivas, el acuerdo con Mercosur no puede ser aceptado.
La situación se torna crítica, no solo por el impacto directo en el sector agrícola, sino también por las implicaciones socioeconómicas que una decisión negativa podría acarrear en Andalucía. El desarrollo del sector agrario se considera vital para el crecimiento y sostenibilidad económica de la región, y es un tema que continuará en el centro del debate político en los próximos meses.





























