La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha logrado resolver una disputa diplomática que existía entre su país y España, relacionada con el legado colonial español. Este acuerdo se formalizó el pasado sábado durante su visita a Barcelona, coincidiendo con la IV Reunión en Defensa de la Democracia, un encuentro que reunió a representantes de 15 países preocupados por el auge del iliberalismo.
Sheinbaum afirmó que «no hay crisis diplomática, nunca ha habido» a su llegada a la cumbre. Además, destacó la importancia del reconocimiento de los pueblos originarios en su nación, justo antes de estrechar la mano del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.
La participación de la mandataria mexicana en esta reunión se dio tras un importante acercamiento por parte del rey de España, Felipe VI, quien en marzo reconoció los abusos cometidos durante la conquista de América, un gesto que suavizó las tensiones que habían afectado las relaciones entre ambos países desde 2019. En ese año, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador había exigido a España un reconocimiento oficial de los abusos durante la conquista en una carta dirigida al rey y al papa Francisco.
España, sin embargo, se había negado a atender esta demanda, lo que complicó el diálogo y generó un punto bajo en las relaciones en 2024, cuando Sheinbaum decidió no invitar a Felipe VI a su toma de posesión. Esto fue interpretado como una respuesta a la negativa del palacio real a ofrecer una disculpa formal, algo que Sánchez calificó de «inaceptable». Esta situación llevó a que España tampoco enviara un representante a la investidura de Sheinbaum, rompiendo así una tradición diplomática entre ambos gobiernos.
El reciente acercamiento entre ambos líderes culminó cuando el gobierno de Sheinbaum invitó al rey a asistir a un partido del Mundial, lo que marcó un paso significativo hacia la reconciliación. Posteriormente, Sheinbaum y Sánchez mantuvieron una reunión privada en la que abordaron asuntos globales y discutieron formas de mejorar las relaciones entre México y la Unión Europea, así como potenciar los lazos culturales y económicos.
Sánchez, en los actos celebrados el sábado, no mencionó abiertamente la cuestión diplomática ya superada, aunque agradeció a Sheinbaum su disposición para albergar la próxima edición de la cumbre en defensa de la democracia el 20 de enero del próximo año.
Este desenlace es visto como un avance en las relaciones entre México y España, que se habían visto afectadas durante varios años. El reconocimiento de las injusticias históricas y la apertura a un diálogo constructivo son pasos cruciales hacia una mayor cooperación y entendimiento entre ambos países.
En un contexto más amplio, la resolución de este conflicto puede tener implicaciones significativas en la forma en que los países latinoamericanos y europeos abordan su pasado colonial y las relaciones actuales. La atención a los derechos de los pueblos originarios y la importancia de la memoria histórica son temas que resuenan no solo en México, sino en toda América Latina y Europa.
