El sector de la hostelería en Andalucía atraviesa una paradoja agridulce que pone en peligro su viabilidad futura. A pesar de que la facturación ha experimentado un crecimiento del 4% en el último año y el empleo ha alcanzado cifras récord, con un incremento del 3,6%, las empresas del sector están generando menos beneficios.
La rentabilidad de estos negocios ha caído entre un 1% y un 3% en comparación con el año anterior. Este descenso se debe a una combinación de factores, entre los que se encuentran el aumento de los costes laborales, la inflación en las materias primas y una presión fiscal que se percibe como asfixiante por parte del Gobierno central.
Durante la celebración del Salón H&T en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, los líderes del sector expresaron su preocupación sobre la situación. Javier Frutos, presidente de Hostelería de Andalucía, declaró que la rentabilidad es uno de los principales retos para el futuro. «No hemos recuperado los niveles de 2019», indicó Frutos, subrayando que, a pesar del aumento en la facturación, el margen se evapora debido a la subida de los costes salariales y de los suministros.
Frutos también destacó la alta carga impositiva que soportan las empresas del ramo, señalando que el 85% de ellas son pymes y micropymes que enfrentan dificultades desde la cuota de autónomos hasta el Impuesto de Sociedades, tributos que dependen en gran medida de la administración central.
José Luis Álvarez Almeida, presidente de Hostelería de España, respaldó este diagnóstico y utilizó una expresión coloquial para reflejar el agotamiento del sector: «Como decimos en Asturias, la vaca da pa’ lo que da. Esto no se puede estar estirando constantemente.» Álvarez Almeida lamentó que, aunque los empresarios aumentan los salarios y generan empleo, el Gobierno no ofrece soluciones a problemas crónicos como el absentismo laboral.
El líder de los hosteleros criticó el incremento de la fiscalidad, que no solo impacta negativamente en las empresas, sino que también afecta al poder adquisitivo de los empleados. «Pagamos un sueldo, pero cada vez llega a menos porque la fiscalidad a nuestros trabajadores también aumenta«, afirmó.
Frente a esta inacción estatal, Álvarez Almeida elogió el modelo de gestión del Partido Popular en Andalucía y Málaga, destacando la labor del consejero de Turismo, Arturo Bernal, y del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, como ejemplos de «colaboración público-privada». «Estoy en una región donde hay un consejero que, cuando le trasladamos un problema, nos sienta en una mesa y buscamos la solución que a nosotros nos sirve», valoró.
Andalucía se posiciona como la comunidad que más crece en empleo hostelero en España, gracias a las políticas implementadas por la Junta. Bernal reveló que, al llegar Juanma Moreno al Gobierno, cuatro de cada diez contratos eran temporales, pero se ha logrado reducir esa cifra en 20 puntos. Hoy, la temporalidad ha bajado del 40% al 20%, mostrando así el compromiso por mejorar la calidad del empleo en el sector.
No obstante, la realidad que viven muchos pequeños empresarios refleja las dificultades que los datos a veces ocultan. Muchos coinciden en señalar la dificultad para encontrar personal como uno de sus mayores retos, además del alza de costes. Desde la empresa Jamones Granadinos Baza, han confirmado que «cada vez es más complicado encontrar personal profesional, e incluso sin cualificar.» Esta opinión es compartida por César Pimenta, de la Bodega Solana de la Bernarda en Sevilla, quien también ha señalado que «los costes son más altos,» advierte sobre la creciente dificultad para hallar trabajadores del campo.
A pesar de las adversidades, el empresariado andaluz continúa innovando. Ramón Villa, de la distribuidora Picking Málaga, destacó cómo la Inteligencia Artificial se está utilizando para optimizar pedidos y rutas de reparto, lo que ayuda a los hosteleros a gestionar mejor sus recursos frente a la falta de personal en cocina. «Si en lugar de cocinar la carne la tienes lista para servir, es una ayuda para el restaurante», explicó Villa.
El sector se enfrenta a 2026 con la esperanza de que el Gobierno central atienda sus reclamaciones sobre la fiscalidad y los costes laborales, mientras se aferra a la estabilidad y al impulso del turismo en Andalucía. «Sin sostenibilidad económica, no tendremos ni la social ni la medioambiental», concluyó Álvarez Almeida, lanzando una clara advertencia a aquellos que legislan desde Madrid sin comprender la realidad del sector.
