Las dos hijas de los Reyes empiezan a recorrer sendas claramente diferenciadas. Mientras que Leonor de Borbón protagonizaba el pasado diciembre su primer vuelo a los mandos de un Pilatus PC-21 en la Academia General del Aire, como parte de su preparación como futura capitana general de las Fuerzas Armadas, la infanta Sofía afianza su presencia institucional desde otro lugar.
Un segundo acto en solitario que marca continuidad
Este viernes, Sofía de Borbón suma su segundo acto público en solitario dentro de la agenda oficial de la Familia Real. Tras presidir en 2024, con apenas 17 años, la primera edición del Concurso de Fotografía Infanta Sofía, en esta ocasión visitará el nuevo complejo clínico y asistencial de la Fundación ONCE del Perro Guía en Boadilla del Monte (Madrid).
Durante el acto, la infanta acompañará a los cachorros que se están formando como perros guía, podrá interactuar con ellos y presenciar una exhibición de su adiestramiento. Un gesto simbólico, pero también coherente con una sensibilidad social que empieza a perfilarse con claridad.
Un día cargado de significado personal y familiar
La jornada tiene además un fuerte componente emocional. La infanta regresará al Palacio de la Zarzuela para celebrar junto a su familia el 58 cumpleaños del rey Felipe VI y arropar a su abuela, la reina Sofía, apenas dos semanas después del fallecimiento de Irene de Grecia, su hermana y compañera inseparable durante décadas.
En ese contexto, Sofía tiene agendado su segundo compromiso en solitario. A las 11 de la mañana recorrerá las nuevas instalaciones de la Fundación ONCE del Perro Guía, una institución bien conocida en el entorno familiar: en 2011, la reina Letizia visitó ese mismo organismo junto a Camilla Parker Bowles, años antes de que ambas se convirtieran en reinas consortes.
Un acto institucional con amplio respaldo político
Han pasado 15 años desde aquella visita y el contexto es muy distinto. En esta ocasión, la infanta Sofía estará acompañada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, además de otras autoridades como la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez; el alcalde de Boadilla del Monte, Francisco Javier Úbeda; el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín; y el presidente del Grupo Social ONCE, Miguel Carballeda.
Durante la inauguración del nuevo complejo —con capacidad para 175 perros guía— la infanta podrá conocer de cerca el trabajo de los adiestradores, que estimulan a los cachorros desde edades tempranas para que, en el futuro, faciliten la autonomía y seguridad de personas ciegas o con discapacidad visual.
En los últimos 35 años, la Fundación ONCE ha entregado cerca de 4.000 perros guía, una cifra que da dimensión social al acto que protagoniza la hija menor de los Reyes.

Un perfil solidario y animalista con referencias familiares
El carácter del compromiso no pasa desapercibido. Se trata de un acto solidario, pero también claramente animalista, lo que inevitablemente recuerda la trayectoria de su abuela, la reina Sofía, conocida por su implicación en la protección de animales, desde la llegada de los osos panda a España hasta la adopción de perros y su implicación en proyectos de acogida.
En el caso de la infanta, su vínculo con los animales es público desde que en 2023 la Casa del Rey difundió unas imágenes en las que, junto a sus padres, se despedía de su perro labrador negro, Jan, antes de partir a Gales para continuar su formación académica.
Una formación internacional, lejos del foco
La actividad institucional convive con una agenda académica marcada por la discreción. La próxima semana, la infanta Sofía retomará sus estudios en Lisboa, ciudad situada a apenas una hora de vuelo de Madrid. La capital portuguesa es la primera de las tres paradas de su itinerario formativo fuera de España.
Tras Lisboa, continuará su recorrido europeo en París y, en 2027, en Berlín. Un camino que refuerza la idea de una preparación internacional y pausada, mientras su figura pública se construye sin prisas, pero con gestos cada vez más reconocibles.
Sin estridencias ni protagonismos forzados, la infanta Sofía empieza así a consolidar una imagen propia dentro de la Casa Real, ligada al compromiso social, la cercanía y la sensibilidad hacia causas que conectan con una nueva generación.





























