Vacunas, revisiones, tratamientos y consultas veterinarias forman parte del presupuesto habitual de miles de hogares andaluces con animales de compañía. A partir de la próxima campaña de la Renta, parte de ese desembolso podrá recuperarse. La Junta de Andalucía ha confirmado una nueva deducción fiscal que permitirá desgravar el 30 % de los gastos veterinarios, con un tope de 100 euros por contribuyente y año, independientemente del número de mascotas que convivan en el domicilio.
La medida, incluida en el paquete de rebajas fiscales autonómicas, se aplicará por primera vez en la declaración del IRPF correspondiente al ejercicio 2026. Para acceder al beneficio, el animal debe estar identificado con microchip y figurar en el Registro Andaluz de Identificación Animal (RAIA). Además, el gasto debe constar a nombre del titular de la declaración y quedar acreditado mediante factura.
Adopción frente a compra: tres años de deducción en lugar de uno
La norma distingue el origen de la mascota a la hora de fijar el periodo durante el cual puede aplicarse la deducción. Si el animal ha sido comprado, el beneficio fiscal solo estará disponible durante el primer año desde su adquisición. En cambio, si procede de un centro de acogida o protectora, el plazo se amplía a tres ejercicios consecutivos, una diferencia diseñada para incentivar la adopción responsable.
Los perros guía, los animales de asistencia y aquellos con funciones terapéuticas podrán generar la deducción sin límite temporal, siempre que sigan desempeñando su función y mantengan el registro actualizado.
Límites de renta y residencia fiscal en Andalucía
Como ocurre con otras deducciones autonómicas, existen límites de renta que restringen el acceso al beneficio a las rentas medias. La deducción se aplica exclusivamente en el tramo autonómico del IRPF y solo pueden acogerse a ella los contribuyentes con residencia fiscal en Andalucía.
Con esta medida, la comunidad se convierte en una de las primeras en reconocer fiscalmente el peso que los animales de compañía tienen en la economía doméstica. El ahorro máximo no es elevado, pero en un contexto de precios al alza puede suponer un alivio para muchos hogares, especialmente si conservan las facturas que acrediten el gasto: sin ellas, la deducción no podrá aplicarse.





























