El Alfar de Paco y Pablo Martínez ‘Tito’, ubicado en la calle Valencia de Úbeda, ha llevado a cabo una nueva edición de su emblemática cochura en un antiguo horno árabe. Esta tradición, que se remonta a cientos de años, se mantiene viva gracias a la dedicación de esta familia de alfareros, quienes han contribuido a preservar un valioso legado artesanal en la ciudad.
El evento reunió a Paco, Pablo y Tito Martínez, así como a representantes del Ayuntamiento de Úbeda y de la Junta de Andalucía, además de numerosos amigos y seguidores que quisieron acompañar a la familia en una jornada colmada de emoción y tradición. El taller abrió sus puertas, permitiendo a los asistentes observar de cerca el proceso de cocción de las cerámicas, una técnica que ha permanecido casi sin cambios a lo largo de los siglos.
En el interior del horno se han introducido aproximadamente 2.000 piezas, que incluyen desde pequeños recipientes hasta obras más elaboradas, algunas de las cuales tienen un valor artístico significativo. Durante la ceremonia, el maestro alfarero Paco Martínez explicó que el horno aún alberga fragmentos de cerámica muy antiguos, lo que demuestra la continuidad de esta práctica en el mismo lugar. “Estamos usando un horno auténticamente árabe, donde aún están los restos de cerámica de épocas pasadas. Aquí se respira la auténtica artesanía”, afirmó.
Entre las piezas que destacan, se encuentra un “vaso de la Alhambra”, que formará parte de la Semana del Diseño de Milán y viajará a Copenhague. Paco Tito comentó que esta obra busca plasmar la luz y el movimiento mediante su diseño. “El movimiento se refleja en las asas, que están inclinadas como si danzaran, y la luz se manifiesta en los calados que recorren el vaso”, explicó el artesano.
Por su parte, Pablo Tito resaltó que este vaso forma parte de un proyecto impulsado por una beca de la Fundación Homo Faber, que promovió la colaboración entre artesanos y aprendices de diferentes países durante seis meses. Este trabajo conjunto permitió la convivencia y el aprendizaje entre tres generaciones de alfareros, una experiencia que, según Pablo, “no tiene precio” y es uno de los mayores valores de esta tradición.
Otra pieza notable es una réplica de una obra del Convento de Santa Paula de Sevilla, encargada por una arquitecta sevillana como regalo para su padre, cuya elaboración requirió especial atención debido a sus características. Además, la familia ha creado una colección exclusiva para la National Gallery de Londres, destinada a la tienda del museo en el marco de una exposición sobre el pintor barroco Francisco de Zurbarán. “Es un honor que nuestra artesanía pueda estar presente en un espacio cultural de tal relevancia”, añadió Pablo Tito.
La preparación del horno ha requerido cerca de seis meses de trabajo, comenzando desde la creación de las primeras piezas en octubre hasta los últimos encargos realizados justo antes de la cochura. “El tiempo no se mide aquí. Lo que nos ha enseñado nuestro padre es que lo importante es el resultado y la satisfacción de haber creado una buena obra”, indicó Pablo.
El proceso de cochura también sigue un ritual tradicional. Cuando el maestro considera que el horno ha alcanzado la temperatura ideal, se añaden las tres últimas tandas de platos, que simbólicamente reciben los nombres del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Después, la boca del horno se sella con barro y los artesanos trazan una cruz sobre la puerta mientras recitan una oración que forma parte de su tradición: “Alabanza del Santísimo Sacramento del Altar. Que el Señor te quite lo que te sobre y te ponga lo que te falte. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.
La apertura del horno, un momento esperado con ansiedad, se vive siempre con gran emoción, ya que es entonces cuando se comprueba el resultado final de las piezas. Durante el evento, Pablo Tito también destacó el compromiso familiar con la conservación de la tradición alfarera. “No podemos permitir que algo que forma parte de nuestra cultura se pierda. Somos portadores de un conocimiento heredado que debemos transmitir”, afirmó.
Este año, la cochura ha incorporado un aspecto solidario, promoviendo una iniciativa benéfica para recaudar fondos que facilitarán la participación de niños en el campamento de verano de La Barrosa, organizado por jóvenes de Acción Católica. La concejala de Juventud, Natalia Pérez Merino, subrayó la importancia de esta tradición para la comunidad, señalando que representa un legado invaluable no solo para Úbeda, sino para el mundo entero.
Con este evento, la familia ‘Tito’ reafirma su compromiso de mantener viva una de las tradiciones artesanales más antiguas de Úbeda, proyectando al mismo tiempo la alfarería tradicional hacia un reconocimiento internacional.




























